Nicaragua: militar retirado plantea que Ortega sabe que carece de opciones y que deber irse

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George Rodríguez EP. El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, sabe que carece de opciones, y que el púnico camino que tiene ante sí es el de su salida, del poder y del país, planteó, este martes, el mayor retirado y analista político Roberto Samcam.

En tal contexto, Ortega se vio obligado a restablecer el diálogo con la oposición, motivo por el cual aceptó la instalación del actual proceso de negociación con la multisectorial Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia (ACJD), señaló Samcam, en diálogo con El Periodicocr.

La dificultad planteada por la parte gubernamental, que trata de evitar que en la negociación que está comenzando participen garantes y mediadores confiables, preferentemente internacionales, y que ha persistido desde el inicio del proceso negociador –el 27 de febrero-, probablemente sea resuelta esta semana, vaticinó.

“Ortega sabe que está en un callejón sin salida, y que todo va a conllevar, inevitablemente, a su salida del poder, de manera constitucional, con un adelanto de las elecciones previamente acordado en esta mesa de negociaciones, que es lo que no quiere hacer”, indicó el analista.

Ello, fruto de la fuerte presión que están ejerciendo, principalmente, actores internacionales como Estados Unidos, la Unión Europea (UE), la Organización de los Estados Americanos (OEA), Naciones Unidas, ninguno de los cuales aceptaría una negociación sin garantes, explicó.

Ninguno de ellos aceptaría una negociación sin garantes, subrayó.

En el marco de la negociación, “la situación está detenida en los garantes y en los mediadores, pero Ortega no tiene otra que ceder (…) y no va a pasar un mes estancado en eso, porque la presión que va a venir, del resto de países, de la comunidad internacional, lo va a obligar a que ceda”, advirtió.

Si bien son rechazadas por el mandatario, la OEA, Naciones Unidas y la UE son los garantes idóneos, y son aceptados por la ACJD, aseguró Samcam.

“Él no quiere que esté la OEA como garante, él no quiere que esté la ONU como garante, él no quiere que esté la Unión europea como garante, y, claramente, la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia han dicho que esos tres son los mejores garantes”, señaló.

Se trata de los ámbitos de los cuales están naturalmente llamados a surgir los garantes de la negociación, reflexionó el militar retirado.

“Hay un grupo de trabajo, creado por la OEA, para darle seguimiento al caso de Nicaragua”, y, “de ahí, pueden salir los garantes de la OEA”, además de que “la Unión europea puede mandar un grupo de eurodiputados –ahí, pueden ser garantes-, y la ONU también puede mandar garantes, que puede ser el Alto Comisionado para los Derechos Humanos”, planteó.

En materia de prolongar su permanencia en el poder, el que está ejerciendo por tercer período presidencial consecutivo (2007-2012, 2012-2017, 2017-2022), el mandatario nicaragüense está crecientemente aislado, y carece de opciones, indicó.

“Ortega perdió la iniciativa estratégica, y esto es lo que hay que apuntar”, aseguró Samcam, quien agregó que, “él, coyunturalmente, mantiene el poder, mantiene el control del país, por medio de la fuerza, a través de los paramilitares, de la policía, y del ejército (…) pero, estratégicamente, Daniel Ortega perdió la iniciativa”.

La presión de la comunidad internacional, sumada a la crisis que golpea a Venezuela –uno de sus principales aliados-, está marcando la precaria situación del mandatario nicaragüense, agregó el analista.

Ese contexto está marcado por “las presiones norteamericanas, las sanciones” financieras de Estados Unidos a figuras allegadas al presidente -incluida su esposa y vicepresidenta, Rosario Murillo-, además de “que la Unión Europea está totalmente en contra de la continuidad de la dictadura de Ortega, que la OEA, prácticamente, le dio un tirón de puerta, en las narices, a Ortega”, y “que el padrino económico y político, que era Venezuela, está, ya, al borde de la caída”, explicó.

El informe dado a conocer el año pasado por el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (Giei) –el equipo de trabajo de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en el terreno, en Nicaragua-, sobre ese país centroamericano, fue determinante en la pérdida de iniciativa estratégica por parte de Ortega, precisó Samcam.

En ese documento, a raíz del cual fue expulsado del país, el Giei denunció que, “de la información disponible se desprende que el Estado de Nicaragua ha llevado a cabo conductas que de acuerdo con el derecho internacional deben considerarse crímenes de lesa humanidad”.

El mandatario quedó, así, señalado como criminal, subrayó Samcam, quien señaló que ese informe fue avalado por la CIDH y otras entidades internacionales de derechos humanos.

“Es decir, Ortega pierde la iniciativa estratégica, desde el momento en que (…) los organismos internacionales están señalando a Ortega como un criminal de lesa humanidad, como un dictador, como alguien que ha asesinado a su pueblo, alguien que tiene sojuzgado a su pueblo, que ha capturado, apresado y torturado a cientos, a miles de nicaragüenses”, planteó, para reafirmar que, “ desde ese momento, y que la comunidad internacional se voltea en su contra, ya, Ortega no tiene nada que hacer”, de modo que, “la iniciativa estratégica, la perdió”.

Por lo tanto, la situación del gobernante es de aislamiento, y sólo puede agudizarse, de acuerdo con el análisis de Samcam.

“Ortega quedó solo, y, cada día, está más solo en su soledad”, por lo que “ya no hay forma, ahí ya no hay ninguna posibilidad de que Ortega levante cabeza, no existe, así, tajante”, aseguró.

El analista formuló las declaraciones cuando se cumplía, en Nicaragua, la quina jornada del proceso negociador entre el régimen y la ACJD.

La negociación, iniciada el 27 de febrero, y que se desarrolla en presencia del nuncio apostólico en Nicaragua, Waldemar Stanislaw Sommertag, ocurre ocho meses después de suspendido el diálogo para buscar solución a la crisis que afecta a Nicaragua.

Esas conversaciones gobierno-oposición fueron inicialmente promovidas por el régimen orteguista, con cinco de los 10 integrantes de la CEN constituidos en Comisión de Mediación y Testigo del Diálogo Nacional.

Instalado el 16 de mayo –casi un mes después de estallada la crisis-, el diálogo quedó suspendido en junio, causa de las profundas desavenencias entre la parte gubernamental –representada por una delegación encabezada por el canciller nicaragüense, Denis Moncada- y la parte opositora –representada por la ACJD-.

En tal contexto, la participación de los obispos, en el diálogo, fue objeto de fuertes acusaciones por parte del gobierno.

El presidente nicaragüense, Daniel Ortega, quien sostiene que la actual crisis nacional se originó en un intento de golpe de Estado, afirmó, en un acto público realizado el 19 de julio en Managua, que el episcopado participó en esa conspiración.

Estallada el 18 de abril, la violenta crisis sociopolítica nicaragüense se caracteriza por la represión policial y parapolicial antiopositora, que ha cobrado centenares de vidas, generado miles de heridos, detenidos, y desaparecidos, dañado en gran escala a la economía nacional, y determinado que decenas de miles de nicaragüenses emigren, principalmente hacia la limítrofe Costa Rica -donde más de veinte mil personas han solicitado refugio-.

La represión ha sido, desde entonces, la respuesta sostenida del régimen de Ortega y Murillo, ante la masiva exigencia popular de que ambos renuncien.

Las acciones policiales y parapoliciales se han centrado, más recientemente, en periodistas y medios independientes así como en organizaciones no gubernamentales de derechos humanos.

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