Necesidad del Petróleo para muchos años más

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Foto tomada Facebook

 

***Por Daniel Suchar

La industria del petróleo ha sido durante mucho tiempo una columna vertebral de la economía global y una fuente vital de energía. Sin embargo, en las últimas dos décadas, ha habido un creciente reconocimiento de los desafíos asociados con la dependencia de los combustibles fósiles y la necesidad de diversificar la matriz energética.

Incluso, países pertenecientes a la OPEP (Países Exportadores de Petróleo) han manifestado su deseo de conversión como Emiratos Árabes Unidos o Arabia Saudita en largo plazo.

En los últimos años, la dependencia del petróleo y sus derivados ha sido objeto de debate y reflexión. Aunque la gasolina y otros hidrocarburos son los productos más populares, es importante comprender que el petróleo tiene un impacto mucho más amplio en la sociedad.

Además, es fundamental desmitificar la idea de que la transición hacia energías limpias será inmediata y sin obstáculos, como algunos “gurúes ambientales” así lo aseguran.

Claro está, que el petróleo es una fuente valiosa de energía y materiales utilizados en numerosas industrias. Aparte del uso de los combustibles fósiles ya conocidos (carros, aviones, barcos, industria eléctrica, entre otros), es importante destacar que el Oro Negro también se utiliza en la producción de plásticos, productos químicos, lubricantes, asfalto y muchos otros materiales que son fundamentales para el ciudadano de a pie.

La dependencia de estos productos es una realidad, y reducirla no es un proceso sencillo.

Del crudo se puede obtener una lista infinita de productos del diario vivir como: Combustible para calefacción y para generadores de energía y calderas industriales. Aceites de motor, grasas y fluidos hidráulicos. Envases plásticos, textiles, productos electrónicos, automóviles. En el campo de la agricultura están los fertilizantes, pesticidas, tintes, solventes y materiales sintéticos.

En la industria farmacéutica se utilizan en la producción de medicamentos y productos farmacéuticos. Para el cuidado personal se encuentran productos como cremas, lociones, champús y maquillaje. Y en otras áreas, también se necesitan en la fabricación de velas, productos de pulido, recubrimientos y lubricantes. Y a partir de allí, la lista de diversificación se expande hasta al infinito y más allá.

Es importante entender que la transición hacia energías limpias no ocurrirá de la noche a la mañana. Y si bien es cierto que existe un creciente impulso para reducir la dependencia de los combustibles fósiles y aumentar el uso de energías renovables, este proceso llevará tiempo y enfrentará desafíos significativos.

La infraestructura existente, la inversión requerida (que posiblemente venga de los réditos de la comercialización de Petróleo y sus derivados como pasa en muchos países) y la adaptación tecnológica son solo algunos de los factores que influyen en la velocidad de la transición. E incluso, los ojos se vuelcan a las baterías de Litio, quienes son protagonistas de dicha transición y no son muy baratas que se diga.

Estos acumuladores se han destacado como una tecnología clave para el almacenamiento de energía renovable y la electrificación de la movilidad. Sin embargo, su gran costo actual y las emisiones asociadas (Huella de Carbono que supera las 17 Toneladas de CO2 por cada batería de automóvil) con su producción plantean desafíos importantes a todo nivel.

Con el progreso continuo en investigación y desarrollo, se puede esperar que las baterías de litio se vuelvan más eficientes, económicas y sostenibles en el futuro. Nuevamente, no sucederá en Corto Plazo ni en todos los continentes por igual.

Solo pensar en las baterías que puedan colocarse en aviones y barcos, en incluso en camiones como parte de la cadena comercial intermodal; los precios de los bienes y productos subirían drásticamente, creando una inflación importada para el planeta.

Sin tomar en consideración la viabilidad de colocar dichas baterías en aquellos transportes antes mencionados. Por ello, se habla más rápido de migración hacia Gas Natural que de la electrificación per se.

La dependencia del petróleo y sus derivados es un tema complejo y multifacético. Si bien la transición hacia energías limpias es un objetivo deseable, es importante reconocer que llevará tiempo y enfrentará desafíos significativos. A esto, se le suma que el parque automotor no desaparece “a la vuelta de la esquina” y seguirán usándose los combustibles al igual que el resto de los derivados antes mencionados, en la sociedad mundial.

Además, se debe entender que la inversión en el desarrollo de baterías de litio, paneles solares, boyas de mar, entre otros generadores de energías limpias; juegan un papel clave en la búsqueda de soluciones sostenibles, pero es necesario seguir investigando y mejorando esta tecnología para reducir su costo y su impacto ambiental.

Hoy en día, el camino hacia la reducción de la dependencia del petróleo y sus derivados es un proceso gradual que requerirá esfuerzos colaborativos en diferentes áreas y de varias décadas por venir.

La diversificación de fuentes de energía, la innovación tecnológica y la concienciación sobre el consumo responsable serán elementos clave en la búsqueda de un futuro más sostenible y menos dependiente de los combustibles fósiles, pero a todas luces, el Petróleo será una necesidad por muchos años más.


 

Suchar Zomer es Analista Financiero y Profesor Universitario.

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