
Hasta hace poco años, el Dr. Henning Jennsen, actual Rector de la Universidad de Costa Rica y el M.Sc. Alberto Salom, Vicerrector de Acción Social, comulgaban, digámoslo de manera transparente, un lenguaje progresista, de avanzada. Se declaraban defensores de los Derechos Humanos esenciales, por eso sorprende la orientación que le han dado a la lucha de los EBAIS/PAIS, en el presente año.
Parece una metáfora de mal agrado, de muy mal gusto, que ambos hayan llevado a las instancias legales la declaración de ilegalidad de la huelga surgida en este espacio laboral. Es válido en la empresa privada, en los aparatos represivos e ideológicos del Estado, ponen en práctica este tipo de medidas coercitivas, pero en el seno de nuestra Alma Mater, en nuestra institución Benemérita, nos asusta, y claro que lo decimos con contundencia, no solo nos repugna, sino que reprochamos este tipo de acciones.
Uno piensa que lo prudente en un espacio universitario, en donde más de 400 trabajadores y no sé el número exacto de usuarios, se están viendo afectados, la voz del Rector sea sumarnos todas y todos a la huelga, o al menos solicitar un espacio de lo que hemos denominado en algunos momentos “paros activos”, en los cuales, administrativos, docentes, y estudiantes –o sea la comunidad universitaria- nos demos el espacio para buscar una salida colectiva del cual las y los trabajadores no tienen ninguna responsabilidad de los errores de la C.C.S.S, como tampoco tiene culpa en esta situación la posición combativa del SINDEU.
Seguramente en mi utopía sigo pensando en la ilusión de “Sinesios de Sirene”, cuando en su “Tratado sobre los sueños”, creía ciegamente que “si todos, hombres y mujeres, jóvenes y viejos, ricos y pobres , ciudadanos y magistrados, habitantes de la ciudad y del campo, artesanos y oradores”(Ramírez, 1972:15), soñamos al mismo tiempo, era posible hacer realidad el sueño general. Y en esta oportunidad nuestro sueño general, señores autoridades, es buscar una salida en el marco profundo de los Derechos Humanos fundamentales a este “conflicto de partes”.
Por eso, yo no puedo ver una mal intencionada posición política en la lucha del SINDEU, ni en la actitud asumida por todos los actores ligados al trabajo de los EBAIS, no estamos contra la Universidad de Costa Rica, ni compartimos esa forma macartista de querer señalar que defender a los EBAIS/PAIS, es arrancarle cinco mil millones de colones a las becas estudiantiles y a las sedes universitarias.
Señores autoridades, nos falta prudencia en este conflicto, nos falta humildad, nos falta sentido de universidad en la resolución alternativa del conflicto. Es necesario poner fin al conflicto. Cada hora invertida, sin proponer alternativas de solución, desgasta a la institución y damos lugar a la opinión pública para que ponga en el centro del huracán a la Universidad de Costa Rica, institución que en este momento, tiene la espada de Democles encima, con lo inciertos mecanismos de Bolonia y las exigencias de los Organismos Financieros Internacionales.
Podemos ver absoluta honestidad en las palabras del Dr. Jennsen, cuando argumenta que la UCR no tiene los recursos para absorber a los trabajadores, pero este no debe ser el punto esencial, solo un vértice de partida para la solución. El conflicto tiene elementos más profundos, más estructurales y los correctivos que requería no se supieron dar a tiempo. Pero insistimos, ni el SINDEU, ni la Rectoría, ni mucho menos las y los trabajadores de este programa son los responsables. El gobierno y en concreto la Caja tienen toda responsabilidad.
La salud no puede privatizarse, es un punto de común acuerdo, el papel de las autoridades de la Caja del Seguro Social, confirma de una vez por todas lo que hemos venido denunciando, hay una clara política desde varias instancias de arrebatarle al pueblo esa gran conquista. Y es también claro, que al interior de las estructuras de la Caja Costarricense del Seguro Social, los testaferros de oficio se prestan para este juego sucio.
Pareciera que es un pulso innecesario que quiere echarse el Rector y el Vicerrector con el SINDEU, cuando en ningún momento se está cuestionando su autoridad. En este enfoque, señor Rector, los trabajadores(as) no son los enemigos, los enemigos están fuera de la UCR.
Creo que hemos sido muy respetuosos de reconocer que el programa PAIS/EBAIS tenía ya de por sí errores estructurales, pero quien debía corregirlos era la Caja, aquí es donde siento que ha faltado voluntad política, por parte de las autoridades. Lo correcto era sumar esfuerzos y no llevar la situación al punto de inflexión en la que se encuentra en este momento.
La huelga de hambre como un último recurso, es un instrumento político, pero solo usado cuando del otro lado la “patronal” asume un papel intransigente. Duele saber que en el próximo informe rectoril, se tendrá que hacer mención a este ejercicio de derecho que corresponde a la clase trabajadora cuando los espacios del diálogo no tienen un horizonte claro. Nos parece muy atinado el pronunciamiento del Consejo Universitario, cuando de cara a esta situación
“hace un llamado vehemente para que la Rectoría y las trabajadoras y los trabajadores utilicen el mecanismo del diálogo orientado por los principios universitarios a los que nos debemos, como base fundamental para encontrar soluciones. En ese sentido, solicitamos se instale de inmediato una mesa de negociación permanente y se considere seriamente la inclusión de una instancia mediadora universitaria externa a las partes, con el objetivo de crear un espacio más apropiado para encontrar la solución óptima a este conflicto”.
Así las cosas, la lucha entonces no es contra la Universidad, es por la defensa de la salud pública, por la defensa de los derechos fundamentales de las y los trabadores, por buscar una solución conjunta y, lógicamente, redireccionar y alcanzar los verdaderos objetivos de los EBAIS bajo una nueva orientación a partir de Programa de Atención Integral de Salud, que tantos beneficios ha tenido para los más de 200.000 usuarios de los Ebais que han estado en huelga. Lucem Auspicio.