Aarón Chinchilla EP. | Los Obispos de la Iglesia Católica advirtieron que cualquiera de sus fieles que esté a favor o promueva la norma técnica sobre aborto terapéutico no podrá comulgar en misas o servicios religiosos.
Mediante un comunicado de prensa, la Conferencia Episcopal de Costa Rica (CECR) advirtió a la feligresía que cualquiera que promueva “normas favorables al aborto o la eutanasia conforma la figura de cooperación formal” y, por tanto, “(se) excluye de la participación de los bienes espirituales que otorga la Iglesia”, en especial, de la recepción de “la Eucaristía en la sagrada comunión“.
Dicha disposición se ampara en la carta del cardenal Joseph Ratzinger (posteriormente Papa Benedicto XVI) a la Conferencia Episcopal de Estados Unidos, emitida en junio 2004.
(…) A todo el Pueblo Santo de Dios, queremos recordarle que “en todo caso debe quedar bien claro que un cristiano no puede jamás conformarse a una ley inmoral en sí misma; tal es el caso de la ley que admitiera en principio la licitud del aborto. Un cristiano no puede ni participar en una campaña de opinión en favor de semejante ley, ni darle su voto, ni colaborar en su aplicación (…)
En la misma línea, los obispos “como Pastores de la Iglesia y ciudadanos costarricenses, apegados a la Palabra de Dios y al Magisterio de la Iglesia” lamentaron “profundamente” que el Presidente de la República haya firmado la norma técnica sobre aborto terapéutico, y reiteraron su “rechazo e indignación” ante el decreto.
“El Gobierno no tomó en cuenta la opinión de expertos en derecho y en medicina, para que se defendieran las “Dos vidas”, y menos aún fue escuchado un alto porcentaje del pueblo costarricense, contraviniendo todo principio de gobierno participativo (art. 20 Constitución Política)”
Por otra parte, los religiosos consideraron “inadmisible que médicos o enfermeros se vean en la obligación de prestar cooperación inmediata a los abortos y tengan que elegir entre la ley cristiana y su situación profesional”. Asinmismo, invitaron a los “fieles cristianos y a las personas de buena voluntad a alzar la voz por aquellos que no pueden levantarla por sí mismos, a salir en defensa de los desvalidos que están en el vientre de sus madres”.
(Esto) para preservar la Cultura de la Vida, que siempre nos ha distinguido como un país pacífico y solidario, especialmente con los más necesitados de nuestra sociedad.
El documento fue firmado por José Rafael Quirós, (Arzobispo Metropolitano de San José), Gabriel Enrique Montero (Obispo de San Isidro de El General), Javier Román Arias (Obispo de Limón), José Manuel Garita (Obispo de Ciudad Quesada), Óscar Fernández Guillén (Obispo de Puntarenas), Manuel Eugenio Salazar (Obispo de Tilarán-Liberia), Mario Enrique Quirós (Obispo de Cartago), Bartolomé Buigues (Obispo de Alajuela) y Daniel Blanco Méndez (Obispo Auxiliar de San José).