De acuerdo con el informe de Lanamme, los detalles que se dan en el cartel de licitación puesto por la Comisión Nacional de Vialidad (CONAVI) contienen varias irregularidades, como por ejemplo la costumbre de mezclar varios tipos de especificaciones para la calidad del acero, como la británica y la estadounidense.
Práctica, que Lanamme señala no es recomendable al poder generar “confusión cuando no se conoce las similitudes y diferencias entre las diferentes especificaciones”.
Manrique Oviedo, diputado del Partido Acción Ciudadana (PAC), señala que la licitación de los puentes fue hecha con medidas debajo de los estándares normales de calidad, por lo que el Gobierno no puede reclamar a sus proveedores, pues fueron fieles a la solicitud.
El estudio de Lanamme se realizó con muestras obtenidas del puente Bailey que colapsó en la Autopista General Cañas el pasado 6 de noviembre del 2012 bajo el peso de una grúa.
“La pésima definición de los términos de referencia en los procesos licitatorios sólo es parte de un problema de gestión aún mayor. El Poder Ejecutivo utiliza de forma indiscriminada y sin planificación los puentes modulares portátiles. Además, el control de los inventarios o puentes en existencia es deficiente. No estamos dando soluciones definitivas a la necesidad de infraestructura” finalizó Oviedo.