Una exposición internacional que conecta el fútbol con uno de los capítulos más oscuros de la historia abrirá sus puertas en el país.
Se trata de “No fue un juego: Historias del fútbol durante el nazismo y el Holocausto”, una muestra que invita a reflexionar sobre la memoria, la dignidad humana y los riesgos del odio.
La exhibición estará disponible del 10 de abril al 24 de mayo de 2026 en la Galería Nacional, ubicada dentro del Museo de los Niños, y es impulsada por el Centro Israelita Sionista de Costa Rica (CIS), el Museo de la Comunidad Judía de Costa Rica, el Centro Costarricense de Ciencia y Cultura y el Museo Judío de Chile.
Curada por el investigador Leonardo Albajari, la muestra propone una aproximación distinta a la memoria histórica: utiliza el fútbol como hilo conductor para narrar historias reales ocurridas entre 1933 y 1945, en el contexto del régimen nazi y el Holocausto.
A través de documentos, relatos y reconstrucciones, la exposición rescata experiencias de futbolistas que fueron perseguidos por el nazismo, deportados a campos de concentración o que incluso participaron en ligas organizadas dentro de guetos como el de Terezín.
Estas historias evidencian cómo, incluso en medio de la persecución y la violencia, el deporte se convirtió en un espacio de resistencia y dignidad.
La muestra también aborda el uso del fútbol como herramienta de propaganda por parte del régimen nazi, evidenciando cómo el deporte fue instrumentalizado para reforzar discursos de poder, exclusión y manipulación social.
Reconocida internacionalmente, “No fue un juego” busca no solo preservar la memoria del Holocausto, sino también generar una reflexión contemporánea sobre fenómenos que siguen vigentes, como el antisemitismo, el racismo y la deshumanización.
Desde el Centro Israelita Sionista de Costa Rica destacaron que este tipo de iniciativas adquieren especial relevancia en el contexto actual, marcado por el resurgimiento de discursos de odio en distintas partes del mundo. Asimismo, subrayaron la importancia de los espacios culturales y educativos como herramientas clave para promover valores como el respeto, la tolerancia y la dignidad humana, especialmente entre las nuevas generaciones.
