Esta investigación publicada en la revista científica Nature, plantea el hecho de que la sal puede activar una parte del sistema inmune que podría atacar al cuerpo, es decir, patologías en las que el propio sistema inmune ataca los tejidos sanos en lugar de luchar contra los patógenos, y llevándolo a padecer enfermedades como diabetes tipo 1, esclerosis múltiple, artritis reumatoide y EM.
Se cree que factores genéticos aumentan la predisposición para estas enfermedades, pero no hay que descartar la influencia del ambiente.
Los autores de esta investigación son expertos estadounidenses de la Universidad de Yale, la Universidad de Harvard y el Instituto Broad, y se han centrado en el crecimiento de un tipo de célula inmune, llamada T helper 17 o Th17, debido a su labor en la limpieza de agentes biológicos nocivos.
Dicha investigación se baso en los cultivos celulares de ratón, los científicos observaron que el aumento de su dieta en sal –la sal de mesa– puede conducir a una inducción drástica de las células Th17, de hecho, ciertos ratones desarrollaron una enfermedad similar a la EM.
Los investigadores dijeron que la sal puede tener un efecto similar a los que produce en el organismo el tabaco y la luz del sol, que aumentan las probabilidades de desarrollar la enfermedad.
Este estudio es el primero en indicar que la ingesta de sal en exceso puede ser uno de los factores externos que impulsan el aumento de la incidencia de enfermedades autoinmunes.