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Por J. Tudó.

Una de las épocas más duras para España, ya que a lo largo de su historia ha sufrido muchas, fue el llamado desastre del 98, época en la cual dijo adiós a las pocas colonias que todavía le quedaban; Cuba y Puerto Rico en América, Filipinas en Asia y Las Islas Carolinas, Las Islas Marianas, Guam y Palaos en el Pacífico, época en que se puso fin a un imperio que a todas luces fue cruelmente tratado y pésimamente administrado. Época en la que se enviaba a la guerra a soldados españoles mal entrenados y peor equipados, seleccionados por el sistema de “cuotas”, con las cuales los jóvenes llamados a filas podían evitar ser reclutados si pagaban sustanciosas cantidades de dinero. Eso causó grandes revueltas sociales, ya que enviaban al matadero a los hijos de las familias humildes, los que no podían pagar y se salvaban los hijos de los adinerados, los que sí podían pagar. Para entonces, España quedó inmersa en una grave crisis política y moral y en la más absoluta de las ruinas económicas.

Aquí empezó un periplo muy negativo para el país, trufado de golpes de estado, abdicaciones de reyes y el derrocamiento de la segunda república con el golpe perpetrado por el general Francisco Franco que acabó en una guerra fraticida; con más de un millón de muertos , 50,000 fusilados durante los diez años siguientes a la finalización de la guerra, así como la desaparición forzada de 114.000 personas cuyos restos nunca han sido identificados ni recuperados, convirtiendo a España en el segundo país del mundo con más desaparecidos después de Camboya. Así, desde 1939 a 1975 España fue gobernada con mano de hierro de forma dictatorial hasta la muerte de Franco.

En 1977 se establece una débil democracia cuya Constitución es redactada por los mismos franquistas. En febrero de 1981 hay un nuevo intento de golpe de estado militar que es sofocado, pero que parcialmente triunfa, ya que los ejecutores golpistas consiguen que el Parlamento y el Senado retrocedan en libertades y derechos concedidos a los gobiernos autonómicos, contentando así a los militares y a los cachorros del franquismo, cada vez con más poder.

En 1982 con la elección como presidente de Felipe González del Partido Socialista Obrero Español(PSOE), en aquella época de tendencia política de centro izquierda, es cuando España definitivamente se moderniza, poniéndose a la altura del resto de democracias europeas. Eso permite que en agosto de 1985 sea aceptado con plenos derechos en la Comunidad Económica Europea, ahora Unión Europea(UE), eso supone el fin del aislamiento internacional que sufría el país desde 1945. Felipe González se mantiene en el poder durante cuatro legislaturas, pero en la última y por causa de diferentes escándalos políticos, debe dimitir, lo cual propicia que en las nuevas elecciones el Partido Popular (PP) se haga con el poder. El PP es un partido integrado por los hijos directos del franquismo más rancio, una agrupación política de extrema derecha con la figura de José María Aznar al frente.

Este es el principio del nuevo desastre que dura hasta nuestros días. Leyes neoliberales que propiciaron un auge incontrolado en la construcción de edificios de viviendas, convirtiéndose, junto con el turismo, en la única fuente económica del país que cimentó la gran crisis acaecida en el 2008.

Al llegar a este punto España queda a las puertas del rescate económico por parte del Banco Central Europeo (BCE) y recibe 90.000 millones de Euros para evitar el hundimiento del sistema bancario.

Entre los gobiernos de Zapatero y el actual Mariano Rajoy, se suceden unas brutales medidas económicas con cambios en las leyes de trabajo, prácticamente en España ahora impera el despido libre, rebajas en todas la prestaciones sociales; sanidad, educación prestaciones del paro, rebajas en los sueldos de los trabajadores de hasta un 30 %, subida del IVA e impuestos del IRPF, pérdida del poder adquisitivo de los jubilados de hasta un 10 %, aumento de los desahucios (se calcula que desde el 2008 ha habido unos 700.000 desahucios en toda España), subida del paro que en 2010 llega al 24% de la población y ahora después de una frágil recuperación se encuentra en el 17%. El paro juvenil en menores de 25 años alcanza el 45 %, aumento de la pobreza energética (familias que no pueden pagar los suministros básicos de agua, luz y gas); deteriodo de la salud mental de los desempleados, con un aumento en la tasa de suicidios que el gobierno del PP oculta deliberadamente, un 28% de la población, es decir,  12.9 millones de españoles viven en riesgo de pobreza y exclusión social. Después de Rumania y Grecia, España es el tercer país de Europa en pobreza infantil. Y por último, la deuda externa española asciende a un billón ciento cincuenta mil millones de euros de los cuales no ha devuelto ni un euro en estos últimos diez años y cada año aumente en 35.000 millones más su deuda.

Además, la corrupción campa por todos las dependencias gubernamentales. Hay hasta 900 imputados del partido del gobierno en diferentes casos de estafas, robos y prevaricación. En la actualidad, a la presidenta de la autonomía de Madrid, Cristina Cifuentes se le descrubrió hace un mes que había conseguido un master de forma fraudulenta en la universidad pública Rey Juan Carlos y ha tenido que dimitir al salir a la luz un vídeo en donde fue descubierta robando en un supermercado unas cremas faciales valoradas en 42 Euros. La cutrería es de un nivel difícil de superar.

Esta es la situación de España del 2018. Desde el hundimiento de 1898 y, a excepción de unos pocos años en la década de los 80 del siglo pasado, el desastre ha seguido imperando en un país que siempre cae en los mismos errores y nunca rectifica, en donde los oligarcas castellanos tienen el poder del Estado y, pese a los evidentes y continuos fracasos, no lo sueltas y lo defiende con uñas y dientes. España no tiene ningún futuro y el precipicio está cada vez más cerca.

 

 

 

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