En la cumbre sobre cambio climático existen un marcado choque de agendas

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La sociedad civil representada por unas 30 mil personas que asistieron a ésta cumbre presiona para acercar las agendas entre lo justo y lo posible.

En la Convención de Cambio Climático hay un enorme choque de agendas; la agenda de lo justo incluye una equitativa distribución el uso de la atmósfera y un justo reparto de los costos. Algo así como “cada uno según su capacidad, a cada uno según sus necesidades”. Pero como estamos en el mundo de la política internacional la agenda de lo posible está signada por la voluntad de las partes. Algo así como “cada uno según su voluntad, a cada uno según su poder”.

Por su parte, la industria y el comercio han llegado también a Cancún. Pero ellos han venido a presionar para que las agendas se acerquen a sus negocios.

La agenda de lo justo propone que los países “desarrollados” -llámese como tales a los miembros de la OCDE- para que reduzcan sus emisiones tanto como para permitir el “uso de la atmósfera” de una manera equitativa. Para ésto se requiere no solo que éstos países bajen sus emisiones sino que las reduzcan a cero y además de empezar a retirar los gases emitido a través de la historia, por medio de una dedicada reforestación u otro sumidero.

También reclama que varios países “en desarrollo” detengan el crecimiento de sus emisiones y comiencen a reducirlas rápidamente. Tampoco parece haber voluntad para esto.

La agenda de lo justo incluso solicita que todos los países desarrollados transfieran grandes cantidades de recursos a los países en desarrollo como compensación por los daños causados o por venir como efecto del cambio climático por ellos provocado.

Otra iniciativa también reclama que los países más afectados y con menores recursos tengan prioridad a la hora de definir los beneficiarios. Sin embargo, todas éstas iniciativas no parecen tener respuesta entre los países en desarrollo.

Aún con éstas diferencias de criterios, existe el optimismo entre algunos asistentes de que aquí se sentarán las bases para una decisión a ser tomada en Durban (Sudáfrica) a fines del 2011. Algunos temas como REDD (Reducción de Emisiones procedentes de la Deforestación y la Degradación de los bosques), arquitectura institucional, forma legal, podrían quedar más avanzados; y de que algunos otros, como los compromisos de reducción de los países desarrollados y en desarrollo y los fondos a ser transferidos, podrían no quedar tan definidos. Pero para otros, menos optimistas, las distancias son demasiado grandes y algunas condiciones del escenario internacional son aún peores que en Copenhague, como la nueva situación política interna de Estados Unidos o el rechazo de las leyes climáticas en Canadá y Japón.

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