Aarón Chinchilla | EP. En los últimos años más países se han comprometido a eliminar su huella de Carbono mediante acuerdos internacionales, tomando pasos para ir reduciendo su emisión de díoxido de carbono sin lastimar de manera inmediata la industria. Pero hay organizaciones que declaran que la mejo opción, tanto para el medio ambiente, como para la economía, se puede lograr mediante el otorgamiento de títulos de propiedad a los indígenas y comunidades locales.
Un ejemplo es El Fondo Internacional para la Tenencia de Tierras y Bosques (TTF por sus siglas en inglés), la primera institución mundial enfocada en auxiliar a las comunidades indígenas para que estas puedan conseguir títulos de propiedad de sus tierras y bosques. Mediante financiación y asistencia técnica, estas minorías tendrían los recursos para superar los obstaculos políticos y económicos que les suelen bloquear el paso a la hora de reclamar sus derechos.
El fondo asegura que al menos 1,5 billones de personas indígenas habitan el planeta, ocupan un 50% de la superficie terrestre, más solamente tienen propiedad legal sobre el 10%. Cuando sus derechos no son reconocidos por los gobiernos, los conflictos que se generan resultan en la pobreza y violaciones de los derechos humanos, así como la degradación del medio ambiente.
La apertura de la institución se informó durante la conferencia Derechos sobre la Tierra: un requisito para combatir el cambio climático y avanzar en la paz y la igualdad de género, en Estocolmo, Suecia. El evento fue organizado en Octubre del 2017 por la Agencia de Cooperación y Desarrollo de Suecia (SIDA) en conjunto con Derechos y Recursos (Rights and Resources Initiative, RRI por sus siglas en inglés).
En el evento de Estocolmo, un informe presentado indicó que han habido 288 conflictos entre indígenas y gobierno o empresas privadas en los últimos 16 años, de esos, el 60% siguen sin resolverse. Estas comunidades, sin recibir ayuda muchas veces, no cuentan con los conocimientos ni recursos para defender sus tierras ante la justicia.
La institución es financiada por diferentes países, pero está registrada en Suecia. Este país, que además de dar nueve millones de euros iniciales al fondo, se comprometió a terminar sus emisiones de dióxido de carbono para el 2045 e hizo un llamado para que otros países se comprometan a cumplir el Acuerdo de París. En dicho acuerdo, se fijó la meta de evitar que la temperatura promedio del planeta no supere los dos grados por encima del promedio del periodo preindustrial.
Al día de hoy, la manera más económica y eficiente de combatir el cambio climático es con la preservación de los bosques tropicales del planeta tierra; ellos absorben el CO2 que emite la combustión de energías fósiles de manera que evitan el efecto invernadero.
Es por eso que el Instituto Mundial sobre los Recursos, un centro de estudios estadounidense, presentó un estudio en octubre del 2016 que apelaba por la idea de que brindarle derechos legales a las comunidades indígenas sobre sus tierras es bueno no solo para el ambiente, sino para la economía.
Según el estudio, los niveles de deforestación en las tierras legalmente propiedad de indígenas es de dos a tres veces menor que en aquellas tierras indígenas donde no tienen titulo de propiedad. Además, las tierras indígenas en la Amazona aislan el carbono y previenen tanto la contaminación como la erosión e inundaciones. De esta manera, estas tierras prestan billones y trillones de dólares en “Servicios al ecosistema”. El estudio asegura que los costos de asegurar esas tierras es menos del uno por ciento de esos beneficios recibidos.
Toda esta evidencia no solo enfatiza la necesidad de hacer cambios para luchar contra el cambio climático y cuidar el medio ambiente, sino que demuestran que la respuesta mas sencilla y económica puede ser también la más humana.