George Rodríguez EP. Costa Rica exhorta a la pronta ratificación, a nivel mundial, del Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares (TPAN), adoptado hace dos años por los participantes en una conferencia internacional, indicó, este viernes, la cancillería costarricense.
El país centroamericano, promotor del tratado, “hace un llamamiento a los países de la región y del mundo a avanzar en la firma y pronta ratificación de este instrumento”, señaló el ministerio, en un comunicado.
Entre sus objetivos principales, el acuerdo apunta a evitar los riesgos implícitos en el eventual uso de tales armas, indicó el canciller costarricense, Manuel Ventura, citado en el texto ministerial.
“El Tratado está concebido para prevenir las catastróficas consecuencias humanitarias que se derivarían de cualquier uso de las armas nucleares, así como los riesgos que plantea la sola existencia continua de estas atroces armas, incluida su detonación por accidente, error de cálculo o diseño, siendo que por la seguridad de la humanidad nos concierne tomar acción a todos”, explicó Ventura.
El acuerdo también deslegitima el uso de tales instrumentos de destrucción, agregó.
“Esta norma es un hito que conlleva una reconceptualización de las armas nucleares en la política internacional, las deslegitima como instrumento de seguridad en el Siglo XXI y llena un vacío en el derecho internacional, identificado por la Opinión Consultiva de la Corte Internacional de Justicia que reveló que no existía ningún instrumento donde expresamente se prohibiera la posesión y el uso de armas nucleares, ante lo cual apremia a todos que, desde los gobiernos, la academia, y la sociedad civil aportemos para la pronta entrada en vigencia del Tratado”, precisó.
En el contexto mundial de tensiones entre países y de conflictos armados internos y entre naciones, la Asamblea General de las Naciones Unidas convocó a una conferencia diplomática para negociar una prohibición legalmente vinculante en materia de armas nucleares, con miras a la eliminación de esos arsenales, reunión que resultó en la aprobación, el 7 de julio de 2017, del TPAN.
Las negociaciones fueron encabezadas por Costa Rica, representada por la embajadora Elaine Whyte, apoyada por un equipo diplomático costarricense.
“Costa Rica un país firmemente comprometido con el sistema jurídico internacional, cuyas doctrinas de defensa se sustentan en el diálogo, la negociación entre Estados y el Derecho Internacional, aspira que cada vez más Estados acojan una visión maximalista y pragmática, sobre los pasos que debemos seguir en la búsqueda del desarme nuclear total y verificable”, destacó la cancillería.
Asimismo, el país centroamericano ha liderado aportes en la búsqueda de solución a problemas tales como el cambio climático y el armamentismo, agregó.
“El TPAN contiene una prohibición unívoca, fuerte, clara y comprensiva, que abarca una amplia gama de actividades relacionadas con el ciclo de vida de las armas nucleares. Por ello es que los Estados se comprometen a nunca, bajo ninguna circunstancia, a desarrollar, ensayar, producir, fabricar, adquirir de cualquier otro modo, poseer o almacenar armas nucleares u otros dispositivos explosivos nucleares”, indicó la cancillería.
La prohibición también cubre las transferencias de tales armas o dispositivos, su uso –o amenaza de uso-, entre otros aspectos, agregó.
“El Tratado es un instrumento novedoso que establece un vínculo entre la prohibición jurídica per sé y el desarme nuclear como obligación jurídica y como proceso que tiene sólidos componentes de verificación, institucionales, técnicos y científicos”, señaló.
Se trata de una norma que fortalece el régimen internacional de no proliferación nuclear y desarme, en general, incluidos los tratados, respectivamente, de No Proliferación Nuclear, de Zonas Libres de Armas Nucleares, y de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares (TPCEN), puntualizó.
SEA PARTE
Apostamos por un periodismo independiente, donde Usted como socio y socia contribuye a producir información de calidad.
Con su aporte estará apoyando un periodismo libre y transparente, que profundiza en los hechos que tienen un impacto real en las personas.
