
Eliannys Padra | EP. El Vaticano puso en funcionamiento, este Miércoles Santo, la “lavandería del papa Francisco”, un servicio gratuito a disposición de las personas más pobres y en especial para quienes no tienen hogar.
La lavandería se encuentra dentro del Centro Gentes de Paz de la Comunidad de San Egidio, un antiguo complejo hospitalario de Roma, donde se instalaron seis lavadoras, seis secadoras y varias planchas para que las personas puedan realizar la colada de sus ropas y sábanas.
La proyección es que en menos de un mes se realicen más de 300 coladas a personas sintecho, algunas de las cuales ya acudieron este mismo miércoles a lavar y secar sus prendas.
Al anunciar la apertura de esta instalación, la Limosnería vaticana detalló que los productos de lavado serán suministrados gratuitamente por marcas del sector.
La “lavandería del papa Francisco” abrirá cuatro días a la semana durante la mañana o la tarde y contará con cuatro voluntarios que ayudarán a realizar las coladas con lavadoras, que tienen un ciclo de dos horas, y secadoras que funcionan durante casi una hora y media.
Massimiliano Signifredi, uno de los portavoces de San Egidio, señaló que el tiempo de espera “no se desaprovecha”, ya que es una oportunidad de hacer amistades.
“Nosotros creemos también en la belleza de la amistad”, destacó Signifredi, por lo que se ha instalado también una sala de espera a la entrada de la lavandería, donde los voluntarios y personas sin hogar pueden conocerse mejor.
Para utilizar la “lavandería del papa Francisco”, se debe solicitar un cupón de reserva que será entregado por San Egidio una vez a la semana y así ser añadidos a una lista de espera para usar las lavadoras cuando estén disponibles.
Otros servicios
A este servicio de lavandería se sumarán en los próximos meses, en ese mismo lugar, otros de barbería, duchas, guardarropa, ambulatorio médico y distribución de productos de primera necesidad.
En los últimos meses también se han abierto centros de servicios para los sintecho, entre ellos unos de atención médica.
Signifredi confía en que este gesto del Vaticano sea “contagioso”, al recordar que durante las jornadas de emergencia por frío del pasado invierno, una vez que San Egidio habilitó la iglesia de San Calisto para dar cobijo nocturno a personas sin casa, otras instituciones crearon nuevos lugares para pasar la noche en Roma.




