Allan Madriz | EP. Un nuevo estudio de la Oficina Regional de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) reveló que casi un 80% de las trabajadoras domésticas en América Latina están en condiciones de informalidad laboral, sin acceso a seguridad social, con salarios muy bajos y jornadas extenuantes.
El informe “Políticas de Formalización del trabajo doméstico remunerado en América Latina y el Caribe”, señala como en los hogares de América Latina hay 18 millones de personas trabajadoras domésticas, las cuales alcanzan el mayor grado de trabajo informal de la región.
“El trabajo doméstico es una de las ocupaciones con mayores tasas de empleo informal en América Latina y el Caribe, 8 de cada 10 personas en trabajo doméstico están en condiciones de informalidad. Esto representa 10% del empleo informal en la región”, indicó el Director Regional de la OIT, José Manuel Salazar.
El informe señala que si bien la tasa de informalidad entre personas trabajadoras domésticas se ha reducido en más de 2 puntos porcentuales desde 2009, está unos 30 puntos por encima de la tasa regional para todos los trabajadores no agrícolas, que según los datos más recientes es de 47 por ciento.
“Esta es una situación de discriminación compleja, con arraigos históricos en nuestras sociedades en regímenes de servidumbre y con actitudes que contribuyen a hacer invisible el trabajo de las mujeres, muchas de ellas indígenas, afrodescendientes y migrantes”, expresó Salazar.
Sólo un 28% de las personas que se dedican al trabajo doméstico contribuyen a la seguridad social, comparado con 47% del total de personas ocupadas.
Al nivel mundial, América Latina tiene 37 por ciento de todas las trabajadoras y trabajadores domésticos del mundo, lo cual la coloca en segundo lugar después de Asia.