
George Rodríguez EP. La decisión del gobierno de Egipto de suspender, sin fijar nueva fecha, la visita que esta semana realizaría el canciller de Brasil, Aloysio Nunes Ferreira, fue cuestionada este martes por el ultraderechista presidente electo brasileño, Jair Bolsonaro.
En alusión a que la decisión egipcia habría obedecido a la anunciada decisión de mover la Embajada de Brasil en Israel, a la ciudad de Jerusalén, Bolsonaro afirmó que sería una reacción apresurada.
“Me parece que sería prematuro que un país anuncie una represalia en función de una cosa que no fue decidida, aún”, dijo, visiblemente molesto, Bolsonaro, a periodistas, luego de haberse reunido en Brasilia, la capital nacional, con el comando de la Mariona del país sudamericano.
Interrogado al respecto, el mandatario electo aseguró que el traslado de la embajada, de Tel Aviv –donde se encuentra- a Jerusalén, no constituye un tema de honor.
“Por lo que vi, también es una cuestión de agenda”, señaló respecto a la suspensión, por parte de Egipto, de la visita de Ferreira, y agregó que “lo que estoy diciendo, es lo siguiente: para nosotros, no es un punto de honor, esa decisión. Ahora, quien decide donde es la capital de Israel, es el pueblo, es el Estado de Israel”.
Hace casi cuatro décadas, Israel declaró a Jerusalén como su capital, aunque Palestina reclama un sector de la ciudad como su capital, disputa en cuyo marco los países árabes –Egipto incluido- apoyan la posición palestina.
Al ser interrogado por segunda vez sobre la tensión diplomática generada con Egipto, Bolsonaro, evidentemente contrariado, respondió, bruscamente: “No. Otra pregunta”.
A continuación, dio por terminado el diálogo con los periodistas.
Las declaraciones de Bolsonaro se registraron un día después de que el gobierno de ese país árabe comunicó, al de Brasil, que la visita de Ferreira quedaba sin efecto a causa de “problemas de agenda”.
Ferreira tenía programado reunirse, en El Cairo, la capital egipcia, con su contraparte de ese país, Sameh Shoukry y con el presidente de Egipto, Abdel Fattah el-Sisi.
Al citar fuentes de la cancillería brasileña, la agencia internacional de noticias Reuters informó que la suspensión de la visita se habría originado en el anuncio que Bolsonaro formuló, a un diario israelí, sobre el traslado de la representación diplomática.
El mandatario electo dijo, en declaraciones publicadas el 1 de noviembre, por el periódico Israel Hayom, que ama a Israel, que moverá a Jerusalén la embajada brasileña en Israel, y que ese país del medio oriente puede contar con el apoyo de su gobierno a nivel internacional.
El próximo presidente de la principal economía latinoamericana, también aseguró que, durante su administración (2019-2023), promoverá lo que describió como cercanía y fructífera cooperación bilateral.
“Amo al pueblo israelí y a Israel”, expresó Bolsonaro, quien señaló que “Israel es un estado soberano. Si ustedes deciden respecto a su capital, nosotros actuaremos en concordancia. Cuando se me preguntó, durante la campaña, si lo haré siendo presidente, dije (que) sí, y que ustedes son quienes deciden sobre la capital de Israel, nadie más”.
Un día después, en la red social Twitter, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, escribió que “felicito a mi amigo el presidente electo de Brasil, Jair Bolsonaro, por su intención de mover la Embajada Brasileña a Jerusalén”, y agregó que se trata de “un paso histórico, correcto y estimulante!”.
De acuerdo con lo informado el 31 de octubre por el diario israelí The Jerusalem Post, Netanyahu se comunicó telefónicamente con Bolsonaro, poco después de conocida la información referida al triunfo electoral del dirigente brasileño, el 28 de octubre.
El gobernante israelí expresó, a Bolsonaro, que piensa asistir a la juramentación del próximo presidente, programada para el 1 de enero.
El tema de Jerusalén constituye un punto de disputa religiosa entre Israel y Palestina.
Israel declaró en 1980, a esa ciudad, en su totalidad, como su capital, mientras Palestina aspira a establecer su capital, en el sector este de la ciudad –conocido como Jerusalén Este o Jerusalén Oriental-.
La acción israelí de ese año, fue rechazada por la comunidad internacional, lo que se expresó en la Resolución 478 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, documento según el cual Israel actuó en contravención del Derecho Internacional.
Consecuencia de esa resolución, y en señal de rechazo a lo actuado por Israel, los países integrantes de Naciones Unidas trasladaron sus respectivas embajadas a la occidental ciudad israelí de Tel Aviv.
Sin embargo, en una de sus unilaterales y cuestionadas decisiones, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reconoció a Jerusalén como la capital de Israel y anunció el traslado de la embajada estadounidense a esa ciudad, tras lo cual los derechistas presidentes Jimmy Morales (Guatemala) y Horacio Cartes (Paraguay), hicieron lo mismo.
Pero el cambio presidencial registrado en agosto de este año en Paraguay, revirtió la decisión de ese país sudamericano.




