El ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, afirmó que esta nueva relación con el FMI se da en otro contexto de la economía argentina. FOTO: Ministerio de Hacienda,Presidencia de la Nación.
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Por Bernardo Montes de Oca.

Mucho ha cambiado desde que llegué a Argentina hace dos meses. En ese entonces no se hablaba tanto de una crisis, sino que las conversaciones de la economía giraban a que todo estaba muy caro.

Pero conforme pasaron los días, se hizo más presente: en la radio, en la televisión y en los quioscos—las ‘pulpes’ argentinas. Ahora, es el tema de conversación, aunque el Mundial comienza a resonar.

“Ya llamamos una vez al Fondo Monetario Internacional y sabés lo que pasó”, habla Roberto, un cliente frecuente del quiosco en la calle Piedras, a la altura de 1780, a sólo metros de mi lugar de trabajo y estudio. “Se viene otro Corralito. Otra crisis”.

Se refiere a la visita del ministro de Hacienda de Argentina, Nicolás Dujovne, al Fondo Monetario Internacional (FMI). El propósito del viaje era solicitar financiamiento para pagar deudas y se estima que el monto ronda entre 20 mil y 40 mil millones de dólares.

Para comprender un poco más la situación del país, me senté a hablar con el economista Juan Ignacio Miguez.

“Básicamente, Argentina le pide plata al FMI en vez de emitir deuda en el mercado internacional, porque algunas condiciones son mejores con el FMI”, aseveró Miguez.

Sin embargo, la memoria del argentino tiene una asociación negativa con el FMI, agregó Migues, debido a cómo se desenvolvió la última intervención del mismo en el país. Ocurrió a finales de la década de los 90 y a principios de la década siguiente.

Para paliar una deuda de 90 mil millones de dólares con el mismo FMI durante el gobierno de Menem, el presidente Fernando de la Rúa recurrió de nuevo al FMI por dos créditos más, esta vez por 48 mil millones. Estas acciones dieron paso a la peor crisis que ha vivido el país.

“Cuando Argentina deja de pagar, ahí se corta toda la flujo de plata. Lo arreglaron sacándole los depósitos a la gente. Un peso valía un dólar, entonces 10 mil pesos en el banco, era equivalente a 10 mil dólares. Bueno, luego lo que se decide es: vamos a darle a la gente 10 mil pesos, pero a un dólar es a cuatro pesos,” enfatizó Miguez. “Es un robo eso.”

Aunque las personas dicen que de El Corralito nunca se recuperó, Argentina logró salir de aquella deuda en el 2006, durante el gobierno de Néstor Kirchner. “Le decimos chau al Fondo Monetario Internacional. Somos más independientes”, dijo el entonces presidente Kirchner.

Ahora bien, la época del Kirchnerismo (2003-2015) no fue exenta de controversia. El crecimiento del empleo público fue de un 71% del 2003 al 2012, de acuerdo con el estudio realizado por el Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (CIPPEC).

Aun con este crecimiento de empleo público, las tarifas de servicios públicos se mantuvieron congeladas o subsidiadas por el gobierno, lo que creó un aparato estatal desbalanceado. “Lo que se aplicó (en ese entonces) fue una política económica cíclica: cuánto más recaudaban más gastaban. No ahorraban”, detalló Miguez.

Una de las tarifas más drásticamente subsidiadas durante los diez años de políticas de subsidio y congelamiento fue la electricidad. El informe llamado “Tarifas eléctricas. Congelamiento, subsidios e impacto del ajuste”, de la empresa consultora KPMG, indica que los fondos designados para subsidiar la electricidad crecieron 118% en los diez años.

“Tanto el congelamiento tarifario como la política de subsidios (…) han impactado negativamente (…) en las cuentas fiscales, siendo además uno de los factores más importantes en la determinación del déficit público comprobado”, establece el informe.

Reducir el déficit público fue una de las metas del gobierno de Macri. Durante los últimos meses, el control del mismo parecía tener tendencias positivas.

Los indicadores del Ministerio de Hacienda mostraron que el país registró un 0,3% en el primer trimestre. Cumplió y superó la proyección que había colocado el gobierno de un 0,6%. Su jerarca, Nicolas Dujovne confirmó el sobrecumplimiento en la meta fiscal durante los últimos 9 meses,

Pero Macri parece no librarse de toda la historia argentina. Doce años después, el presidente vuelve a recurrir al FMI.

Al momento que escribo, el FMI ya definió las condiciones bajo las cuales entregaría el préstamo Stand-by, que significa que desembolsará la plata con la condición que se cumplan una serie de metas. Pero todavía ni Dujovne, ni el presidente Macri, han comunicado cuáles serán las mismas, ni el monto del préstamo.

La situación agrega a la incertidumbre económica argentina. Aunque estabilizar la economía siempre ha sido una de las promesas de Macri, en los últimos tres meses, la inflación ha superado la proyección del gobierno.

Aunque se espera que eventualmente baje, se estima que no llegará a la propuesta por el gobierno. Así lo había afirmado el economista Carlos Melconian en el 11º Seminario Pymes Buenos Aires, que se efectuó en Abril.

“La inflación tiene que seguir bajando. No va a llegar al 15%, pelea con el 20% y aún así está difícil, pero estará más bajo que el 25%”, explicó Melconian.

Pero, por ahora, me dice Roberto, no se siente que está bajando. Lo único que siente es que el pasaje de bus subió 12,5% en un mes y seguirá subiendo. Los peajes un 13,4% y el gas un 40%.

“Así es Argentina. Llevamos toda nuestra historia en esto. Ya estamos acostumbrados”, se ríe.

 

 

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