Redacción. – El escenario electoral rumbo a las elecciones presidenciales de 2026 se perfila como uno de los más fragmentados de las últimas décadas.
El sondeo de opinión del Centro de Investigación Observatorio del Desarrollo de la Universidad de Costa Rica (CIOdD-UCR), aplicado en agosto de 2025, revela que ningún aspirante logra un apoyo suficiente para perfilarse como favorito claro y que un tercio del electorado sigue sin decidir su voto.
En la consulta por candidaturas, el expresidente de la Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS), Álvaro Ramos (PLN), encabeza la intención de voto con 24.7%, seguido de cerca por el diputado Ariel Robles (Frente Amplio), quien alcanza un 20.8%.
Muy cerca aparecen la exprimera Dama Claudia Dobles (Coalición Agenda Ciudadana), con 17.2%, y la exministra de la Presidencia y abanderada del chavismo, Laura Fernández (Pueblo Soberano), con 13.1%.
Más abajo en la lista, pero aun con apoyos visibles, se ubica Juan Carlos Hidalgo (PUSC) con 6.7%.
El resto de las candidaturas registra menos de un 3% cada una, lo que confirma la dispersión de preferencias.
El estudio destaca que el 34% de la población consultada aún no ha decidido por quién votar, lo que convierte a este grupo en el bloque decisivo de la contienda.
Además, un 11% asegura votar “por personas y no por partidos”, reflejo del creciente peso del personalismo por encima de las estructuras partidarias.
Los datos también evidencian contrastes territoriales: mientras Ramos y Robles concentran su apoyo en la Gran Área Metropolitana, Fernández crece con fuerza en las regiones periféricas, donde alcanza más de un 20% de respaldo. Dobles, en cambio, muestra un perfil más urbano y su apoyo es mayor en la GAM.
La lectura general del sondeo es clara: no hay un liderazgo consolidado y la elección de 2026 se encamina a una disputa cerrada, con alta probabilidad de segunda ronda.
El CIOdD concluye que, más que preferencias sólidas, el electorado refleja un proceso en construcción, con candidaturas que deberán disputar voto a voto la confianza de una ciudadanía marcada por el desencanto con la política tradicional y el escepticismo frente al Gobierno actual.