PATROCINADO

 

Decenas de personas se han rasgado las vestiduras por las frases “incómodas” que algunos jóvenes escribieron en las paredes de algunos templos en San José con motivo del Día Internacional de la Mujer.

La gente que más se escandalizada han sido creyentes de la fe católica quienes con toda la razón del mundo se quejan de irrespeto hacia sus preciadas estructuras.

Retrocedamos un poco: el graffiti nació con la humanidad misma, desde la prehistoria el ser humano se ha caracterizado por expresar con imágenes, unas cuantas letras o frases, sentimientos reprimidos o prohibidos por la “legalidad”.

Por esta razón el graffiti es anónimo y escrito en lugares claves para causar incomodidad a quien va dirigido.

El que nos deleitemos todos los días en escribir en nuestros muros de las diferentes Redes Sociales, es la mejor muestra de la necesidad imperiosa que tenemos porque los demás nos escuchen, lean u observen.

Lo que es bueno para el ganso, es bueno para la gansa. Si los feligreses se sienten tan indignados por la invasión a sus espacios; que comiencen dando el ejemplo y no invadan los de todos los demás cuando diferentes partes del territorio nacional son invadidos y paralizados con sus romerías, procesiones y altares, entre otros.

Cuando las jerarquías eclesiásticas se inmiscuyen para frenar temas de vital importancia como la urgente educación sexual de nuestros jóvenes y al mismo tiempo desaparecen por arte de magia cuando se atacan de manera injusta a poblaciones que no son de su agrado, tal como la LGBTI que a ellos tanto les incomoda, demuestra una vez más de qué cuero están hechas las correas.

¿Cuántas personas inocentes han muerto por la incitación de parte de sus clérigos para no usar condón y protegerse de las ETS o el SIDA pero sí corren prestos a perdonar, excusar y comprender a pedófilos o violadores de sus religiosos?

Y ¿cómo ocultar la indiferencia de propios y extraños ante las agresiones, abusos e invisibilidad histórica que la mujer ha sufrido por parte de diversas religiones?

Cualquiera que invada los espacios y diversas áreas de los demás, no tiene derecho a exigir que no le violen el propio.

El hecho de que la mayor parte de los graffiteros fueran jóvenes y mujeres, nos muestra qué parte de la sociedad es la que urge de atención.

Si tomamos en cuenta que varios de los templos graffiteados en diversas oportunidades han exhibido diferentes tipos de publicidades para promover productos, acontecimientos y actividades; venir a condenar la “publicidad no deseada” solamente porque no es pagada ni acorde a sus intereses, demuestra que lo importante para los fieles y jerarquías indignadas, no es tanto lo que se escribe o dice en sus templos sino “qué” y si reciben remuneración o no por ello.

Resulta urgente que de la misma manera en que los fieles se apresuraron a limpiar las paredes, se empeñen en limpiar también la conciencia social para cambiar mentalidades retrógradas y por lo tanto, perjudiciales.

En muchas ocasiones, más de las que deseáramos, lo religioso, lo queramos o no, se alimenta de la ignorancia y buena fe de los creyentes; lo cual a todas luces, no es honesto.

Las personas que piden cárcel y el peor de los castigos para los jóvenes autores de los graffitis, no solo no tienen la autoridad moral para hacerlo, sino que debieran de dejar de estorbar en el proceso de educación y respeto hacia la diversidad.

Como siempre, me quedo con las palabras del Maestro cuando a la entrada de Jerusalén, muchos se sentían molestos por las frases que llenos de animosidad le dirigían y fueron a pedirle que por favor los silenciara, a lo cual Él respondió:

“Os digo que si éstos callaran, las piedras clamarían”.


La opinión expresada en este espacio no necesariamente representa la línea editorial de El Periodicocr.com, es responsabilidad de su autor. Envíe sus artículos de opinión o derecho de respuesta a redaccion@elperiodicocr.com con la etiqueta OPINION

COMPARTIR POR WHATSAPP Y OTRAS REDES SOCIALES

Commentarios

commentarios

3 Comentarios

  1. Creo que ya es hora de quitarnos este yugo que nos quieren imponer un grupúsculo de pseudorestauradores, donde privan más bien intereses mezquinos y venderlas.

  2. Que artículo más barato. Por si no se dio cuenta, la iglesia inmediatamente llamó a los fieles a la tolerancia, ano responder con violencia. Si avalan el mal llamado al derecho a berrear, entonces ofrezcan las paredes de sus propiedades.
    Cuando Jesús dijo que las piedras hablarían, se refiere a anunciar la buena noticia del Padre. ¿Qué de todo eso que escribieron, está conforme al plan eterno de Dios?
    Sin mencionar la vergüenza internacional de lucirnos como pueblo ignorante e irrespetuoso de la obra de un artista de la envergadura de Jiménez Deredia

  3. Un católico practicante puede refutar varias cosas aqui mencionadas pero lleva mucho espacio porque no acierta mucho. Parece que se ve la Iglesia desde afuera.Las mujeres saben mucho porque estan metidas en todos los grupos y manejan todo.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here