Por José Merino del Río.
No contento con la destitución fulminante de la viceministra Karina Bolaños el Gobierno se ha entregado ahora a la vil tarea de hurgar como sabueso en su pasado, para ver si encuentra nuevas "razones" que justifiquen la medida inquisitorial de la Presidenta Chinchilla.
Sin duda Chinchilla no
Esperaba la reacción de repudio que su proceder originó en la sociedad y como el castigo a Bolaños sólo tiene como explicación el fundamentalismo religioso de la Presidenta y su ensañamiento con una subalterna con poco poder que le permitía presumir, por primera vez en su administración, de la firmeza y la autoridad prometidas en campaña electoral, hay que encontrar más cosas que sigan maltratando a una mujer humillada.
No basta con castigar los actos presentes, ahora hay que explorar en el pasado de la Viceministra espiando sus llamadas telefónicas, vigilando cada movimiento que hizo al exterior en el ejercicio de su cargo. Seguramente es la DIS la encargada de este trabajo sucio, pero de nuevo Chinchilla pone a su Ministro de Cultura a jugar el lamentable papel de gendarme de la vida de una persona.
Quieren saber si el vídeo de marras se grabó durante un viaje oficial. ¿Por qué ahora, por qué no se investigó el tema antes de condenar a Bolaños?
También quieren averiguar por qué gastó tantó en llamadas telefónicas, seguramente también a quién llamó y el contenido de esas llamadas, que para eso tienen a la DIS, una policía dedicada como ha sido denunciado en varias oportunidades a espiar a adversarios políticos del Gobierno e incluso a chantajear a algún empresario.
Dice el Gobierno que en 15 días tendrá concluida la investigación
Habrá seguramente que esperar para entonces una segunda parte del linchamiento al que ha sido sometida esta mujer, condenada sin posibilidad de defensa como ella misma ha denunciado.
Es aleccionador observar cómo ha tratado la Presidenta otros casos de corrupción en su Gobierno, tratando de eximir de responsabilidad a los hombres con poder, que además son generalmente sus amigos.
Ayer tenía la Presidenta una oportunidad ante la Virgen de los Angeles, para mostrar alguna señal de humildad, de arrepentimiento, de reconocer al menos sus errores, pero nada de eso.
Le pidió a la Virgen ayuda " para no perder el norte de mis convicciones en medio de vendavales de recriminaciones". Así ve por lo visto la presidenta el crecimiento de la crítica ciudadana a su labor, nada de autocrítica, nada de expiación de los pecados, somos los y las costarricenses los equivocados, no lograremos apartar a la Presidenta del norte de sus convicciones.