Por Helen Amrhein.
La fisga campesina de la sabiduría popular, denuncia una escala de valores en la que prima lo banal sobre lo esencial. Refrán que sigue vigente hoy que creemos tan progres, tan evolucionados, tan curtidos por las luchas en deshacernos de viejos morbos y en pretender ser como se estila hoy en día, una sociedad que está despertando. Despertar que evidencia que seguimos durmiendo en la misma cama y que lo único que hemos cambiado es la piyama que nos cubre el sueño.
El nuevo desagüisado de la administración Chinchilla, en el caso de su viceministra y el vídeo íntimo, así lo confirman. La falta de visión y de valores de la Administración no son sino fiel reflejo de aquéllos de quienes le adversan y que pretendiendo acusar el descalabro de los primeros no han hecho sino evidenciar que seguimos agarrando el toro por los cuernos y cegándonos por las luces del momento; dejando de lado lo esencial, asuzados por los medios oportunistas que acostumbrados a la nota light, han hecho su fiesta, con editoriales que ahora pretenden rasgarse las vestiduras ante la posición moralista y mojigata de la Administración, olvidando que en ese mismo canal no hace mucho, se dió exactamente la misma situación que ahora se denuncia, con una de sus presentadoras y en ese momento, nadie alzó la voz como no fuera para echarle leña al morbo que vende y sube ratings.
No es que la defensa de la nueva víctima no tenga razón de ser, al contrario es loable la solidaridad demostrada, pero tal vez no sea yo lo suficientemente progre y feminista o me falte sororidad y hasta me tilden de misógena, que es el vocabulario politicamente correcto, pero aún así no puedo dejar de preguntarme; si somos capaces de semejante campaña de apoyo por una persona porque no he visto, ni una de estas voces alzarse con la misma vehemencia por la forma de vida de 670.000 familias y el sustento de más de 4.000.000 de costarricenses.
Como ya lo dije, aunque no nos guste verlo, seguimos esgrimiendo los mismos valores de la sociedad del espectáculo que tanto criticamos; nuestra sombra no integrada que asalta y nos obnubila. 670.000 familias y el alimento de más de 4.000.000 de personas no son motivo suficiente para ir a una marcha, ni para alzar la voz vehementemente, lo más si acaso, una referencia al margen para limpiar la conciencia es suficiente. Todos aquellos que marcharon por causas progres, modernas y cool como las de las putas, los invisibles, los indignados etc etc, han callado ante un panorama tan excruciante como el que vive el agro en nuestro país, fiel reflejo de la cobertura mediática que le otorga al video y la vice una plana completa y cobertura internacional, y menos de un cuarto de página a la manifestación de más de 20.000 campesinos desfilando por el corazón de la ciudad. Tristemente siguen jalando más un par de tetas, que una yunta de bueyes.
*Las opiniones expresadas por el articulista no necesariamente expresan el punto de vista de este medio de comunicación. Sírvase a enviar sus derechos de respuesta y comentarios a redaccion@elperiodicocr.com