Opinión
Para cambiar a Costa Rica de verdad necesitamos algo más que insultar a la presidenta. Tampoco estamos en lo cierto con decir que Laura Chinchilla es tonta. No lo es. Es una mujer inteligente para algunas cosas, con formación tecnócrata y capacidad para la gerencia de proyectos, pero con poca amplitud de miras en temas humanistas, sociales y filosóficos. Su visión de la espiritualidad también se reduce a una práctica elemental de los ritos religiosos tradicionales y a la repetición de algunos dogmas del clero. Tampoco es títere de nadie. Ella es una mujer independiente y madura.