Geovanny Jiménez S. Opinión. Para muchos costarricenses hablar de turismo es pensar en grandes hoteles con piscinas, cuartos lujosos, todo incluido, con vistas “de película” y otros lujos; pero el turismo moderno es mucho más que eso.

Más allá que un hotel con piscina frente a una playa hermosa que no se disfruta, en la actualidad los destinos turísticos abren muchas experiencias de vida, de aprendizaje y facinación que no solamente llega por los ojos, sino a través del tacto, de la respiración y principalmente de la mente. Se trata de perder el miedo y abrirse a la aventura.

El turismo cultural (que encierra muchas manifestaciones como el turismo rural, el indígena, el educativo, el artístico, el histórico, entre otros) ofrece, en especial, experiencias que superan lo tradicional, para ofrecerle a las personas no solamente momentos de descanso, sino además memorias y aprendizaje.

Muchos de los destinos del turismo cultural no son sitios conocidos o producen resistencia en la gente por prejuicios o mitos acerca de ellos. Veamos algunos ejemplos.

En la Zona Norte hacia la frontera con Nicaragua existen paisajes encantadores que el río Sarapiquí deja apreciar, en su recorrido hasta el río San Juan. El mismo río San Juan, que hace frontera entre Nicaragua y Costa Rica, en su grandeza, ofrece vistas maravillosas.

Sin embargo, toda esa región es desconocida para decenas de miles de costarricenses que asocian automáticamente la zona con peligro por la guerra civil nicaragüense que terminó hace más de 25 años. Pero en la actualidad no es así, la gente es amable, pacífica y reservada, pero respetuosa.

Otro ejemplo son nuestras culturas indígenas, que conforman cerca de 28 comunidades en todo el país y algunas más que otras tienen impresionantes legados que podemos aprender. Pero nunca faltará quien diga “que los inditos usan taparrabos y son unos vagos y raros”, reproduciendo mitos y prejuicios odiosos de una deficiente educación en estos temas.

El reconocerse en nuestros descendientes indígenas es una tarea inconclusa para la educación costarricense, todos se creen españoles aunque la mitad de sus genes y su apariencia sea evidentemente aborigen. No extraña, entonces, que comercializar y lograr tours a comunidades indígenas, sea un terreno escabroso donde vas a encontrar muchos inconvenientes, pero muchas satisfacciones si lográs que los turistas cambien un poco su pensamiento prejuicioso.

La hala de la piedra, el juego de los diablitos, el toro y la mula, entre otros, son tradiciones muy ricas que tienen nuestras comunidades y siempre presentan posibilidades de aprendizaje, de encanto y de reconocerse a sí mismos en esa diversidad cultural.

Pero todos los destinos tienen oportunidad. Durante muchos años, por ejemplo, zonas proteginas como el Monumento Guayabo fueron desconocidos para la mayoría de los turistas, hoy es ya un lugar común. Los mismos sucede con las esferas de piedra y los sitios arqueológicos que las albergan, hoy declaradas Patrimonio Cultural de la Humanidad, pero ayer eran solo souvenirs para ricos que se las llevaban a sus casas.

Hace unos años Bocas del Toro en Panamá era solo un lugar ignoto en Panamá, hoy es un destino común del costarricense, como Granada en Nicaragua o el mismo río Celeste en las faldas del volcán Tenorio.

Sin embargo, muchos de los destinos siguen siéndolo principalmente por su belleza, por la apreciación del espacio y no necesariamente por la posibilidad de aprender. En CulturaCR Tours hemos querido durante 5 años darle importancia a ese aspecto y por eso también nos acercamos a instituciones educativas para llevar grupos de estudiantes a estos y muchos otros destinos. En eso hemos sido pioneros, aunque en muchos casos eso no nos permita crecer de manera comercial. Seguimos aprendiendo.

Descubrir destinos, finalmente, es un objetivo que nos planteamos desde el principio. Trabajar con las esferas de piedra en nuestros recorridos -antes que fueran de fama mundial-, con las culturas indígenas y sus tradiciones, recorrer la historia en un río, conocer un pueblo rural y su historia, así como sus problemas actuales, encantarse con una catarata escondida en una montaña poco conocida, entre otras posibilidades, son ejemplos de lo que hablamos.

El turismo para los costarricenses sigue desarrollándose y explorando nuevas posibilidades. La aventura está ahí precisamente.

Aprovechamos para invitarlo a conocer lo que hacemos en CulturaCR Tours, acompáñenos a nuestros destinos y viva la experiencia de hacer siempre algo diferente, de conocer siempre algún destino diferente.

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