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Por Marlon Segura*

Semana Santa, tradicionalmente, ha sido una semana para descansar, ir a procesiones, ver películas, degustar el infaltable chiverre, entre otros. Para muchos, es sinónimo de vacacionar. Puede ser, entonces que usted se pregunte: ¿A quién se le ocurriría que me interesa leer un artículo político en medio de unas merecidas vacaciones? Incluso, otros se podrían preguntar: ¿Importan estas elecciones tanto como para sacar el rato e ir a votar? La razón es sencilla, porque justo en las fechas en las que muchos no lo hubiésemos querido, se da una ronda electoral. ¡No quedaba de otra! Esta realidad hace que, ante la necesidad de elegir un nuevo gobernante, se propongan, como es este caso, otras perspectivas de ver a los candidatos, así como algunos de los elementos que emplean en su comunicación.

En este artículo, y a modo de cierre de la serie de publicaciones realizadas por un año en el tema de la comunicación verbal y no verbal de los candidatos, me propongo seleccionar y opinar sobre algunas posiciones, imágenes y frases de la campaña. Ciertamente, el tema tiene un componente subjetivo. Por la naturaleza del contenido, también se recordará un eslogan que se utilizó en una campaña del pasado con el fin de replantear y reflexionar sobre la práctica del reutilizamiento de recursos.

Ahora, puede que usted también se indague: ¿Y qué nueva información me ofrece este artículo para que yo cambie de parecer, reafirme una posición favorable o desfavorable hacia un candidato, o para que yo me decida por no ir a votar? La respuesta posiblemente es: ninguna de todas. Sería un buen ejercicio que usted pueda tomar distancia emocional de su candidato para verle desde otra perspectiva, por unos minutos. Si como resultado de una publicación como esta, usted desea encender su curiosidad, avivar su espíritu crítico, afinar su vista prestando mayor atención a ciertos detalles de comunicación política, la misión se da por satisfecha. Incluso, usted podría descubrir detalles que no se señalaron aquí en esta ocasión. Eso sería ideal. No es de mi interés generar publicidad a ningún candidato. El interés es que los lectores vean a los candidatos bajo otra luz, idealmente diferente. Intentar mirar más allá del discurso hablado y de los planteamientos. Es de interés el tono, el espíritu que se desprende de las palabras de los aspirantes, que se comunican también de manera visual en su propaganda, pues el voto no es solamente un acto racional. Creemos que es racional, pero, en el fondo, es más emocional.

Atajen al monstruo

En primera ronda, vimos cómo, a partir de la resolución de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, la cual se pronunció de manera favorable hacia el matrimonio igualitario, la campaña dio un giro, acentuándose dos polos opuestos e intensos: Fabricio Alvarado y Carlos Alvarado. Los dos candidatos estaban principalmente estancados entre un quinto y sexto lugar de la encuestas, por meses. ¿Estrategia para favorecer a un candidato? ¿O fue mera casualidad que, por un lado, saliera el fallo y que, por otro, se anunciara sin anticipar las posibles desventajas de hacerlo en un contexto de elección? ¿Por qué se anunció ese fallo el 9 de enero? Desde diciembre 2017, era un secreto a voces que el fallo era favorable, aunque como no se contaba con la notificación oficial, se esperaba que la Corte lo hiciera en su respectivo momento.

En buena teoría, el gobierno tuvo el tiempo suficiente para valorar qué hacer y qué no hacer una vez que se le notificara formalmente. ¿Por qué no se aguantaron las ganas y se comunicó después de las elecciones? ¿Por qué lanzaron la pólvora al aire precisamente en la recta final de una campaña? Después de todo la consulta tenía más de año y medio de estar en espera. ¿Hacía una diferencia o no esperar unas semanas de más para anunciarlo? ¿O se emocionaron y fue la posible ausencia de cálculo, dicho popularmente, una “pelada” inocente, por parte del gobierno? Desde una mesa de experimentación, parece haber salido un supuesto monstruo y, ahora, con desesperada insistencia se pide el voto para detenerlo.

En política, se dice que lo único cierto fue lo que pasó ayer y, bueno, los resultados de la primera ronda pusieron a Fabricio Alvarado en el primer lugar; con una ventaja de 65.826 votos sobre Carlos Alvarado. Pusieron también a Restauración en ventaja numérica en la Asamblea Legislativa con 14 diputados, frente a 10 del PAC y, en general, dejan un saldo a favor del lado conservador en esta materia: 17 diputaciones para el PLN, 14 para Restauración, 2 para el Republicano. El congreso lo controla la oposición al PAC. Realidad indiscutible. ¿Hizo el gobierno una lectura equivocada de hacia dónde y con qué velocidad quería ir esta sociedad respecto a este tema? ¿O no había de otra, y el compromiso había que hacerlo valer a como diera lugar luego de agotadas las vías en el poder legislativo? Aquí cabría preguntarse: ¿Cuál era el compromiso adquirido por parte del presidente de la República?

“Yo lo que digo es lo que dije siempre en campaña. Yo me comprometí con un proyecto de ley que es el de sociedades de convivencia, no con matrimonio igualitario. La gente que votó por mí, votó porque yo me decanté por ese proyecto (…). La tesis del Gobierno es esa, esa es la que defendimos en campaña, esa es por la que la gente votó —en parte— sabiendo que esa era mi posición y no corresponde ahora comenzar a cambiar esas tesis”. (Declaraciones de Luis Guillermo Solís, La Nación, 15 de diciembre de 2016).

¿Se fue más lejos entonces, y quién lo hizo? Por comunicado el fallo a la ciudadanía, Epsy Campbell del PAC expresó: Para nadie es un secreto que la sentencia de la Corte dividió al país en dos, si no existiera esa respuesta, en segunda ronda no estaría Fabricio Alvarado. Aquí no nos vamos a engañar, porque evidentemente es así.” (elmundo.cr, 9 de enero de 2018). Con un aire de aceptación y algo de resignación, Campbell parece reconocer que, efectivamente, el fallo sí benefició a un candidato. Pero ¿por qué Campbell solo menciona a Fabricio?

En una visita de celebración al Bar La Avispa, en medio de luces de discoteca y entre aplausos de euforia, la vicepresidenta de la República, Ana Helena Chacón dijo: “Lamento el dolor que hayan tenido que vivir cualquiera de ustedes en su vida. Como me gustaría haber tenido una sociedad que se los ahorra. Lamento a quienes se hayan sentido ciudadanos de segunda” (Teletica.com, 11 de enero de 2018). Chacón dio a entender que el ‘dolor ya no existiría’ y que el sentimiento de ser ‘ciudadanos de segunda’ posiblemente estaba cercano a su fin. No se descartan buenas intenciones, lo que tal vez no imaginó, es que lo que ella misma apoyó, fue caldo de su propio cultivo, generando el efecto contrario en un segmento de los votantes. Partidos como Vamos que venían creciendo en su lucha por llegar al congreso, inusualmente, vieron su apoyo en picada. El único abiertamente gay que pasó, dicho popularmente, ‘dejando los pelos por el alambre’, fue Henrique Sánchez, candidato a diputado del PAC por el cuarto lugar por San José. ¿Y, por cierto, qué se hizo Ana Helena? Casi no la vemos. Es como si estratégicamente hubiese optado por un perfil bajo y mantenerse en el silencio.

Ahora, si bien es cierto, hay un segmento de la población costarricense que considera justo el matrimonio igualitario, así como representantes de la comunidad LGTBI que han dado y dan luchas por alcanzar este objetivo. Percibo que en ambos candidatos finalistas hay un énfasis considerable en relación con este tema. Es entendible que entre Carlos Alvarado y la comunidad LGTBI se haya empezado a dar una especie de simbiosis, encontrando cada quien la utilidad del otro grupo. Sin embargo, me queda la duda de si los sentimientos y las luchas de sentirse ‘iguales y respetados’ en estas personas, están siendo explotados con fines políticos por parte de ambos candidatos.

Cuando percibo la insistencia con la que se habla del tema e, incluso, cuando representantes del partido Restauración Nacional, como lo es Francisco Prendas, dicen que los “gays” pueden ser “restaurados”, siento que se objetifica la orientación sexual de estas personas en un juego nada agradable. El juego se percibe en ambos candidatos y para ejemplificar, vamos a suponer que cada uno de los aspirantes juega el rol de un gato. Digamos que el ratón es gay y ese ratón podría ser el autor del artículo. La dinámica es como si un gato fuese tras un ratón, lo tomase entre el hocico y lo lanzara al aire en la dirección que quiere. El ratón cae. Luego corre y corre, pero el gato va tras este nuevamente, lo engancha y lo revolea hacia donde se le antoja. Y así continua el esparcimiento del gatico.

Percibo que gracias a la existencia de personas de la comunidad LGTBI y a sus luchas, hoy ambos candidatos tienen algo que explotar, algo de lo cual podrían beneficiarse. Para otros eso es impensable, pues uno de los candidatos se presenta con las manos limpias y el otro con fondo blanco, camisa blanca, y amplia sonrisa, se presenta con aire de inocencia cual si fuese casi un bendito. Después de todo, tal vez no sea necesario que los candidatos insistan hasta el cansancio en lucirse una y otra vez como superhéroes que defienden los derechos humanos y a la familia “tradicional”. Pero insisten en hacerlo. Tal vez ambos olvidan que en la práctica hay votantes que aplican aquella frase del exprimer ministro británico David George Lloyd: “Las elecciones, a veces, son la venganza del ciudadano. La papeleta es un puñal de papel.”

El PAC cierra su telón

Imagen tomada del Facebook del candidato Carlos Alvarado.

Una vez más, en el PAC se permiten reciclar a una de las figuras de los escenarios de la segunda ronda del actual presidente Luis Guillermo Solís. Fue aquella famosa ronda donde se tiró la casa por la ventana, mientras que en la acera del frente ya habían gastado la plata y su candidato quería ganar, pero en modo ‘campaña suspendida’. Se trata de la presentadora y actriz Thelma Darkings. Para uno de los anuncios y afiches digitales de cierre de campaña, ella toma un rol protagónico, como si personificara la ‘madre patria’, Darkings aparece en una playa bajo un contexto que parece ser vacaciones. Ahí detiene el juego de la mejenga, para, con un tono de madre cuasi-querendona, advertir: “quiero verlos devolviéndose el Sábado Santo porque el domingo…” La cinta tricolor que le distingue le da, más bien, un aire de ‘Señora Costa Rica’. Incluso, queda la “duda” de si es apropiada la utilización de la banda tricolor para un anuncio con fines políticos. Parece ser que a los creadores no les importa si hay sanción o no, pues en las tierras de ‘mejor pedir perdón que pedir permiso’, podría valerse con tal de lograr el objetivo.

El blanco de su vestido le aporta un espíritu de verano y de pureza. Al fin y al cabo, ella es “la madre patria”, por lo que debe presentarse con decoro. Por lo que se observa en su lenguaje corporal, se da a entender que se le hizo caso, pues en la foto, la bola tricolor, la bola de la sele, queda en una de sus manos. De manera sonriente, mira hacia lo lejos, seguramente hacia los que, obedeciendo y sin poner resistencia, fueron devueltos de la playa para la casa. En su rostro, se le percibe complacida, pues su tarea no ha sido en vano. A lo lejos, y en las alturas, cual si fuese un sol simbólico de verano, vemos el sello PAC con un círculo amarillo. A nivel de color, el peso visual de la imagen está en el rojo, el rojo de la sangre. Es el mismo color para decir “Es por vos.” Para pintar el nombre del candidato se usó el rojo también y al aspirante se le coloca de frente, dejando al esférico en un segundo plano. Carlos está primero, el juego, después. El mensaje, de manera sintetizado y  dicho en términos populares, podría ser: “Jalen pa’sus casas. Voten. Y ya saben por quién.” El nombre de Carlos se alinea hacia el vientre materno de Darkings. Después de todo, se podría sugerir que la “madre patria” tiene candidato y que entre el ombligo y su brazo, ella lo protege como a un hijo tierno.

Restauración hace lo suyo

Para convocar al cierre de campaña del Partido Restauración Nacional, se utilizó una imagen que ha dado de qué hablar, pues ninguna de las fotografías de las actividades proselitistas que ha realizado esta agrupación se asemeja a la imagen seleccionada. En ella vemos, en su mayoría, gente joven, de tez blanca y se aprecia que entre los presentes se utilizan gafas de sol. Algunos supuestamente sostienen cervezas y, según ha trascendido en algunos medios, en la imagen se identifica que algunos fuman. A grandes rasgos, los presentes tienen su cuerpo en modo de atención y ‘espera’, como si estuvieran a la expectativa de que algo grande está por venir. La fotografía es de un festival de música electrónica realizado en España (NCR noticias, marzo 24 del 2018). Puede ser que en el equipo de Restauración se haya escogido la imagen con buenas intenciones, pero el dicho popular dice que el infierno también está hecho de buenas intenciones.

¿Qué nos podría decir esta imagen tratándose de que se usó para invitar al cierre de Restauración? Por lo que alcanza a la vista, la imagen está saturada de personas, siendo el espacio ocupado en su totalidad. Se nos podría comunicar que los organizadores esperan una convocatoria masiva. La imagen sería, por tanto, un “adelanto” de lo que se espera sea la actividad. Al insinuarse que se contaría con una multitud de personas, se podría apelar a un sentimiento entre los votantes de no perderse del evento. Al fin de cuentas, algo es claro, el uso de la imagen no fue honesto, pues no corresponde ni a un escenario costarricense, ni a un evento previo de esta agrupación. De no haber dado de qué hablar, seguramente la foto la encontraríamos en la página de Facebook del candidato. Según divulgaciones, la imagen fue rápidamente borrada. Para algunos, criticar este error podría ser banal e insignificante, pero también su uso podría decir algo, por muy simbólico que sea. ¿Será que revela algo sobre el cómo se improvisa y se toman algunas decisiones en este partido?

A la guerra

Un eslogan no puede faltar en una campaña. Su origen se basa en una expresión, sluaghghairm, de las comunidades celtas que habitaban Escocia. Significa grito de guerra (eltiempo.com, 12 de abril de 1997). El lema, frase o eslogan es una expresión concisa que dice por qué los votantes deberían escoger a un candidato. Idealmente, este debe ser original, memorable y cuidadosamente creado antes de darlo a conocer.

Fabricio Alvarado, ambiguamente, dijo Hagámoslo juntos. ¿Hagamos juntos qué? Luego, con las manos limpias, intentó vender una imagen de hombre de espíritu trasparente. El uso de la frase puede considerarse atrevido, pues como bien sabemos quien es reconocido en nuestro país por esa frase fue el expresidente José Joaquín Trejos Fernández (1966-1970). Es muy distinto ser candidato y utilizarla, y haber sido presidente y ser recordado como el hombre de las manos limpias. Finalmente, se fusionan ambas frases y cierran campaña: Con las manos limpias hagámoslo juntos. El ejercicio fue simple, 1 + 1 = 1. La diferencia es que ahora los votantes son parte del sentirse con las manos limpias, es decir, quienes voten por él tendrían un pasado libre de corrupción y todos unidos lo harían, aunque no sepamos qué harán juntos exactamente.

Carlos Alvarado pasó de Elijo al futuro a Yo creo y, de esa última, terminó con Es por vos, es por Costa Rica. Les costó aterrizar un poquito o fueron cambiando, según lo dictaran las circunstancias. En un artículo anterior, se vio varios usos de Elijo el futuro en otros países, siendo poco original. Luego, el Yo Creo parecía, más bien, una frase para que Fabricio la cantara. En la última frase de Es por vos, es por Costa Rica hay un intento por comunicar que el candidato Carlos Alvarado tiene, supuestamente, un ego muy bajo o casi nulo, pues él desea llevar la banda presidencial el 8 de mayo porque lo mueve su devoción por los votantes y por su fervor patrio. En este candidato no habría espacio para la ambición, si se le diera el beneficio de la duda.

Lo que una vez se dijo

(La Nación, martes 18 de enero de 2017).

En el equipo de estrategia y comunicación del PAC del 2014, se percibía un aire de presunción y orgullo con el eslogan Con Costa Rica No Se Juega. En eventos públicos, a los seguidores, cual una sola voz, se les pedía en coro repetir la frase. Este lema, en teoría, fue original. Sin embargo, hay importantes similitudes entre el eslogan del PAC en el 2014 y el utilizado por Rodrigo Carazo de la Coalición Unidad en el año 1979: Con el país no se juega (La Nación, Miércoles 10 de enero de 1979). ¿Mera casualidad? ¿O se adentraron en los archivos de la campaña del 78 para tomar alguna idea prestada?

(Imagen tomada de la página Five365, 7 de abril del 2014).

La palabra cambio es de uso bastante común entre una campaña y otra. Sin embargo, en la campaña de Luis Guillermo Solís esta expresión se promovió con ahínco, término que también fue un elemento reiterativo de la campaña de Carazo. ¿Otra casualidad? ‘Cambio’ se convirtió en muletilla tanto en la campaña de Solís Rivera como tiempo después, pues cuando se anunció el gabinete, en el escenario escogido había un rótulo que con tono fehaciente decía: VAMOS A CAMBIAR COSTA RICA.

(Imagen del Diario Extra, julio de 2016).

Decidir o rechazar

La comunidad LGTBI y la familia tradicional (cuyo modelo no es la realidad de todos) parecen ser parte importante de la agenda mediática de los candidatos. Hoy por hoy, directa o indirectamente, ha habido personas agredidas, dinámicas de insultos y daños al patrimonio nacional como fruto de la polarización que se han dado entre uno y otro bando.

Por el espíritu que se desprende de las imágenes analizadas hay una intención en el PAC de insistirle al votante que hay una obligación con la madre patria y que a ella y a su “buen hijo” no se les puede fallar. En Renovación, se refuerza lo ‘masivo’, lo cual no solo lo vemos en la imagen que se usó para publicitar el cierre de campaña, sino que también es lo que prevalece en el spot publicitario de los últimos días: multitudes.

En su eslogan, el PAC parece comunicar ser el partido donde no hay dobles intenciones ni ambiciones de ningún tipo, pues el trabajo que ellos harían ‘es por usted, es por Costa Rica’. Restauración vende la idea de que los votantes son cómplices en limpieza junto al candidato, después de todo, a quién no le gustaría sentirse límpido de corrupción.

Ciertamente los aspirantes mueven emociones y esperanzas en un segmento de la población, pero el desenlace es incógnito. El llamado del Tribunal Supremo de Elecciones es de acudir a las urnas y de ejercer un voto informado. Hay quienes dicen que votarán por el ‘menos malo’, haciendo eco de aquel eslogan usado en la campaña del exsocialcristiano Luis Fishman, 2006. Entre quienes no van a votar se menciona que ‘no hay cara en que persignarse’. Otros, de manera entretenida, dicen que esta segunda ronda es como escoger entre la sífilis o la gonorrea, o abstenerse. Para quienes votemos, no estaría de más reflexionar aquello que el filósofo español Carlos Fernández Liria dijo que estos tenían claro: “Los ciudadanos saben perfectamente que no se les llama a votar para consultar sus razones, sino para hacerles entrar en razón”.


*Sobre el autor del artículo. Marlon Segura, director escénico, coach y analista no verbal. Es graduado en teatro y cine, Universidad de Costa Rica – Kansas, con énfasis en Ciencias Políticas. Master en Educación Internacional, Universidad de Framingham, Massachusetts. Estudios de análisis de movimiento, Ecole Jacques Lecoq, París.

Editora: Margarita Chaves, filóloga, Universidad de Costa Rica.

Asistencia en la edición: Daniel Calderón, Universidad de Costa Rica.


 

 

 

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