Los cambios que se suceden en el contexto tecnológico constituyen una fuente de oportunidades para implantar mecanismos que consoliden en nuevos productos o nuevos servicios.

Los cambios que se suceden en el contexto tecnológico constituyen una fuente de oportunidades para implantar mecanismos que consoliden en nuevos productos o nuevos servicios.
Los cambios que se suceden en el contexto tecnológico constituyen una fuente de oportunidades para implantar mecanismos que consoliden en nuevos productos o nuevos servicios.

Luis Barboza Arias*

La gestión de la innovación es un componente básico de la estrategia empresarial. En este sentido, el cambio y la mejora tecnológica constante suelen ser considerados como el objetivo central de cualquier departamento de Investigación y desarrollo (I+D); sin embargo, estos elementos no son determinantes exclusivos del éxito de las empresas. También es necesario tomar en cuenta otro conjunto de factores que contribuyen a optimizar el desempeño y la consolidación en los mercados.

La innovación, definida por el destacado economista J.A. Schumpeter como el hacer cosas nuevas -o bien el hacer cosas que ya se estén haciendo, pero de una forma distinta, establece nuevos puntos de referencia a partir de los cuales enfrentar los principales retos y desafíos del ámbito empresarial.

De acuerdo con el primer Informe del Estado de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación, que presentó el Programa Estado de la Nación a inicios del mes de Agosto, Costa Rica muestra una serie de deficiencias y debilidades en su estructura productiva que obstaculizan el avance efectivo en lo que a gestión de procesos de innovación se refiere.

Por ende, una reflexión más profunda resulta pertinente. En primer lugar, es importante señalar que innovar no significa únicamente la inversión en alta tecnología; pues esto, además de requerir la existencia del capital suficiente, implica la exclusión de empresas que no disponen de los recursos económicos necesarios para costear los costos involucrados en el proceso de compra y adquisición; generando de esta manera un desarrollo excluyente.

La innovación es, antes que nada, un proceso creativo y, en ese sentido, depende en mayor medida del potencial humano para generar nuevas ideas: propuestas de cambio y mejora que puedan ser aplicadas a productos, operaciones del proceso productivo o incluso a la misma organización del trabajo.

Para lograrlo, es importante que las empresas afiancen sus estrategias de estímulo al trabajador. La innovación es un proceso participativo que involucra a la totalidad del equipo de trabajo, no solamente a dueños o gerentes. Por otra parte, resulta crucial la incorporación de estrategias que potencien el desarrollo de capacidades y gestión del conocimiento en cada área de la producción.

A nivel nacional se debe trabajar en la construcción de indicadores de Ciencia, la Tecnología y la Innovación inclusivos, que tomen en cuenta el amplio abanico de las innovaciones posibles, y no se limiten a la innovación tecnológica como referente de progresos significativos.

 

*Sociólogo.

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