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Por Jenny Torres.

En Costa Rica  más de 200.000 personas se encuentran desempleadas, muchas de ellas durante años, tratan de sobrevivir con uñas y dientes sufriendo todo tipo de vejaciones, humillaciones y situaciones embarazosas al no contar con un empleo digno por medio del cual puedan satisfacer sus necesidades básicas.

Tener estudios de alto nivel no asegura para nada obtener algún puesto decente o en la carrera que invirtieron tiempo, esfuerzo y dinero. Para ganar concursos debe tener alguna “pata” o pertenecer a la “argolla” de la empresa, ya sea pública o privada.
Si esta es la suerte que corre la población preparada, una parte importante de la población con pocos o insuficientes estudios, deben conformarse con labores indignas que las élites pudientes ya no desean realizar.

La gente con menos recursos debe resignarse a laborar en condiciones paupérrimas, debido a que como nuestro país no castiga con pena con cárcel a los empresarios que incumplen las leyes laborales, estos se dan gusto violando el Código de Trabajo al pagar salarios inferiores al mínimo, capearse el pago de horas extras y lo que es peor: rebajando al empleado el porcentaje para reciban el Seguro Social y demás garantías, pero sin pagarlo a la CCSS, hecho que les deja indefensos al encontrarse morosos para obtener pensiones, préstamos y otras Garantías que el Estado de derecho les asegura.

Las denuncias en el Ministerio de Trabajo, ente encargado de garantizar los derechos y deberes de empleados y empleadores; suelen dormir el sueño de los justos, enredados en marañas burocráticas en donde no se actúa en todos los casos con la premura que debiera. Esto se traduce en una lucha encarnizada tipo “ley de la selva” en donde permanece en el empleo el más fuerte o el que más serrucha-pisos.

Trabajar ocho horas diarias o más cuando muchos de los empleados viven fuera de la GAM y deben trasladarse hasta 6 horas ida y vuelta en medio de embotellamientos y solamente una colisión o el cierre de un puente pueden paralizar a todo un país; crea un estado de histeria y agresividad tipo “olla presión” en donde como siempre, termina pagándolas el más vulnerable e inocente.

Sin embargo, y pese a todo, los ticos tenemos una gran salida a toda esta tensión laboral: si alguien quiere evitar vivir “a puñalada por bollo de pan”, basta con que arme un partido político o se adhiera a cualquiera existente para que opte por las ansiadas y peleadas diputaciones e inclusive el cargo de Presidente de la República.

En Costa Rica, para ser Diputado o Presidente, no se necesita ningún tipo de estudio o requisito adicional más que ser costarricense, tener 21 años en el primer caso y 30 en el segundo.

Ya siendo diputado o presidente electo a dedo por los caudillos o fundadores de los partidos, obtendrá toda clase de beneficios; por favor incluya aquí a los demás altos jerarcas de cualquier Poder del Estado: inmunidad diplomática, más de ₡3.000.000 mensuales, viáticos, dietas, seguridad 24/7, vacaciones y pensiones vitalicias que podrá ir heredando.

Puede ausentarse las ocasiones en las que se le antoje, nadie le reclamará, llegar tarde siempre, obstaculizar con miles de mociones a los que sí trabajan, vivir de la deuda política; utilizar el auto a discreción, lo cual incluye llevar a mujeres a moteles, viajar al extranjero a comprar los pañales para sus niños o encaramarse en cualquier monumento nacional para que los paramédicos corran a atender su emergencia obviando las verdaderas y que su partido político obtenga todo tipo de prebendas.

Así que ya sabe: si usted tiene tiempo desempleado y ha tenido que ganarse el pan con el sudor de la frente, de manera digna y honrada; opte por cualquier puesto de elección popular, se le abrirán las puertas y posibilidades de manera renovada, el cielo es el límite.

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