El rey Felipe VI de España y Mariano Rajoy asistieron a la marcha contra el Terrorismo en Barcelona y fueron recibidos entre sonoras pitadas.
PATROCINADO

Por Josep María Gras.

Por Monarquía se entiende, una forma de gobierno en el que la jefatura del Estado reside en una sola persona (Rey o Reina), de forma hereditaria y vitalicia y en la que el poder del Rey queda limitado por la Constitución. Esto quiere decir que el Rey Borbón Felipe VI de España se limita a firmar las leyes que el Parlamento español aprueba en mayoría.  Hasta aquí todo claro.

Se podrá estar más o menos de acuerdo en sí la Monarquía o una República es el mejor sistema para gobernar un país en pleno siglo XXI.  Sin embargo, hay muchísimos ciudadanos, entre ellos yo,  que ven la Monarquía como un anacronismo que en vez de sumar, resta.

Ante la mayúscula pasividad del Rey, nos preguntamos: qué utilidad tiene a estas alturas la figura del Monarca.

Catalunya y España están enfrascados en una guerra, de momento incruenta, pero de una gravedad que puede tener consecuencias imprevisible . Para resumir; el 75 % de la población catalana pide celebrar un referéndum para decidir su futuro como país libre e independiente, pero ell gobierno español lo prohíbe utilizando de momento a los jueces de sus sistema judicial, algo que de entrada parece muy poco democrático ya que se carga de un plumazo las bases más intocables de las democracias más avanzadas, la separación de poderes.

 
He dicho “de momento” porque hay muchísimas voces de partidos políticos y medios de comunicación unionistas- españolistas que están exigiendo que se utilice la fuerza como único diálogo con Catalunya.

Mientras todo esto ocurre, tenemos a un Rey que está mirando desde la barrera -desde pequeño los Borbones son amantes de los toros- cómo el país que él representa se está desmoronando y para sorpresa de muchísimos demócratas, tanto de Catalunya como de España, no está haciendo nada para solucionar o intentar solucionar este grave conflicto.

Ante la mayúscula pasividad del Rey, nos preguntamos; qué utilidad tiene a estas alturas la figura del Monarca. Por eso es de entender la monumental bronca que recibió Su Majestad  y su séquito el pasado 27 de agosto cuando asistió a la marcha contra el terrorismo en Barcelona. Allí el rey ha llegado entre sonoras pitadas de miles de personas que también denuncian sus lazos con monarquías del Golfo Pérsico, acusadas de financiar el terrorismo.

¿Para qué sirve un Rey inoperante?, ¿cómo podemos tener una persona en un cargo institucional importante, siendo tan pequeño e insignificante como estadista?

 

COMPARTIR POR WHATSAPP Y OTRAS REDES SOCIALES

Commentarios

commentarios

Compartir

1 Comentario

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here