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Por Jenny Torres.

En Costa Rica, el mes de febrero se caracteriza por encender la pasión de los ticos a tal punto que luego, el de noviembre; registra la tasa más alta de natalidad cada año.

Este 2018, si por la víspera se saca el día, no pinta nada bien para la libido de la nación. Tener que enfrentarse en segunda ronda con personas que quieren imponer a los demás sus orientaciones sexuales, por considerar que son las correctas y las únicas posibles para toda la humanidad basados en principios divinos, exclusivos de una corriente religiosa de entre las más de las 4200 que existen en el mundo, le baja el cacho a cualquiera.

Estamos impotentes ante tal derroche de moral.

Y es que, ¡seamos serios! Pretender educar a un pueblo “diverso”, palabra que por cierto ahora resulta satánico el solo hecho de pronunciarla, mientras que otrora nos ufanábamos de promoverla; apegados a los principios de solamente una religión que reprime el instinto natural y por lo tanto, normal de los seres humanos; en donde todo lo que tenga que ver con sexualidad lo convierten en tabú, “caca”, ¡ufa!; va a incidir de manera irremediable para evitar que la gente quiera llevar a cabo todas sus fantasías sexuales.

De resultar la tendencia ultra-religiosa la ganadora de las elecciones, el panorama para los desenfrenados sexuales y sus incipientes negocios irían de manera irremediable a la ruina. De tal manera que, los ‘sex shop’ ya no podrán vender trajes de fantasía de monjas, sacerdotes, conejitas, zorritas y demás chunches para el disfrute sexual porque serán acusados de incentivar faltas a la moral.

La única posición para mantener relaciones sexuales permitida a partir del 4 de abril será la del misionero debido a que por ejemplo, la del “perrito”, será considerada zoofilia.¡Peor aún!, el SENASA cambiará de nombre por el de: “Sentro Nasional de Salu hasexual”.

La DIS dará también un giro al significado de sus siglas y pasarán a ser: “Detractores de la Inmoralidad Sexual”, bloqueando inmediatamente todos los sitios en los que se puede ver pornografía, de manera que seremos obligados a ver solamente Enlace TV. De ahora en adelante, serán los voyeuristas espirituales, todo en nombre de las buenas normas y moral.

Las mujeres tendremos que usar en vez de lencería provocativa, batas tipo ku klux klan y dejar orificios solamente en las hendeduras y pedacitos de piel sobrante exclusivos para la reproducción.

Cualquier placer carnal se verá como “canibalismo”, todas las salas de cine tendrán que hacer maratones con la película “La letra escarlata”, o en su defecto, algún refrito nacional, teniendo como protagonista a Melissa Mora y de parte de los guardianes de la fe, a alguna profeta inquisidora con muchas lenguas en su haber.

En este punto ya los porcentajes de la libido costarricense van acorde a los resultados finales de la primera ronda, en donde la abstención va ganando todas las encuestas y proyecciones posibles.

Aunque no todo es malo, estas faltas de erecciones han demostrado cómo una tendencia política nos ha servido como excelente método de planificación familiar para las futuras elecciones: estamos impotentes ante tal derroche de moral.

Por tal razón, Costa Rica no sale de la goma moral del pasado 4 de febrero, aunque eso sí, está bien parada…de uñas.

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