TU TIENDA WEBSu tienda en linea desde hoy
PATROCINADO

Pasadas las elecciones nos encontramos con los sentimientos todavía a flor de piel tanto por parte de “ganadores” como “perdedores”; muy al contrario de lo que por lo general vivimos en campañas pasadas, el ambiente sigue caldeado.

Los primeros en realidad, respiran aliviados aun a sabiendas de que la verdadera guerra apenas comienza: mantenerse vigilantes y garantes de todo lo que hay por hacer en una Patria que quedó dolida por tanto ataque, corrupción previa y cuentas por saldar; mientras que los segundos no se cansan de despotricar a diestra y siniestra contra quienes consideran culpables de su estrepitosa derrota.

Aquellos que aseguran que el margen aplastante de 60% del total de los votos emitidos para el candidato oficialista se dio gracias al contubernio con más de un millón de votantes que se volcaron a las urnas y el TSE, les informamos que el supuesto fraude no fue culpa de tanta gente, remítanse por favor a los pastores de sus iglesias con prédicas incendiarias y a las rémoras políticas que se venden al mejor postor: unos por el interés desmesurado de mantener los réditos que el miedo crea para hacer dependientes a los fanáticos y los otros con diferentes maneras, sobrevivir en el ambiente político para continuar ya con toda la experiencia del mundo, sangrando al Estado a como dé lugar.

Aunque el discurso del candidato vencido a primera vista trató de subsanar la amplia brecha que él mismo generó cuando se dedicó durante meses a crear un apartheid moral, sin comprender nunca que el ámbito de lo privado es eso: privado y por lo tanto “sagrado”, ante las constantes denuncias posteriores por parte de sus seguidores de “fraude” electoral, permanece silente de la misma manera en la que lo hizo durante los ataques de su padre espiritual contra la Virgen de los Ángeles, a la institucionalidad del país y por sobre todo, al sentido común. Esto a todas luces, le convierte en cómplice por omisión de las acusaciones de sus seguidores.

Lamentablemente, no va a ser fácil regresar a la normalidad porque para hastío de todos, nos encontramos con que la gente que de manera ciega aseguraba tener a Dios de su lado, aceptarían Su voluntad y planes sean los que fueren; ahora en un claro estado de negación, se resisten a aceptar los planes si no los incluyen a ellos. Por lo tanto, no pueden comprender todavía qué sucedió. En vez de sentirse traicionados por las falsas promesas que les hicieron sus pastores, les resulta más fácil culpar al TSE.

Ojalá que más temprano que tarde, logren aceptar de una buena vez que perdieron en buena lid y terminen dándose a la tarea de comprender que Dios no tuvo nada que ver en la pérdida o gane de su candidato; sino el sentido de responsabilidad civil de una inmensa mayoría ante la amenaza tan clara que representaban para el resto de la población cada vez que atosigaban hasta el cansancio, restregándoles a las caras de los “impuros” que ellos sí eran dechados de virtud y que los demás no merecían respeto alguno.

Lo más curioso de todo esto es que, si aplicaran a rajatabla las enseñanzas de Jesús a quien aseguran seguir al pie de la letra, comprenderían que el Reino de Jesús no es de este mundo y siempre fue claro en que había que darle al César lo que era del César y a Dios lo que es de Dios.

Pretender instaurar Estados teocráticos ha resultado para muchos creyentes fanáticos cómplices de crearlos, el detrimento y violación de sus propios Derechos Humanos. Basta con una sola discrepancia con sus iluminados para que pasen a ser execrables y vilipendiados como pecadores, injustos o infieles.

Costa Rica, en su gran mayoría, consciente del peligro tan nefasto que implica todo esto, les dijo ¡NO!, eligiendo la sensatez que parecía perdida y recuperamos la sensatez.

Esperamos sentados a que los fanáticos comiencen a aplicar para sí mismos lo que tanto predicaron: restaurarse.

COMPARTIR POR WHATSAPP Y OTRAS REDES SOCIALES

Commentarios

commentarios

3 Comentarios

  1. Vea Jenny, entienda de una vez que el PAC ganó por miedo religioso e ignorancia. Sí, así de fuerte. Y los principios y valores que promulgamos no son “nuestros”, no buscamos una teocracia ni es factible para empezar. Defendemos principios universales. Y si el gobierno del PAC pretende atropellarlos habrá guerra cultural en este falsamente pacífico país.

    Atte, un NO evangélico.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here