Sin embargo, ante el desencanto, él planteó su discurso conciliador y ecuánime: “Yo estos meses aprendí muchísimo de nuestro pueblo, aprendí a conocerlo en todos los rincones (…)Hoy empezamos un camino y aquí está (…) Hemos sembrado muchas semillas”, amplió Capriles.

“Hoy hemos construido un autobús en el que se montaron más de 6 millones de venezolanos. No se sientan hoy derrotados, el tiempo de Dios es perfecto”, agregó en sus mejores momentos, a pesar del evidente cansancio que aceptó en su discurso.

Ante una pregunta de un medio internacional sobre si aceptaría las elecciones a pesar de algunas dudas, que la periodista esbozó, dijo enfático: “Yo soy demócrata a carta cabal, yo no voy nunca a jugar ni con la esperanza de nuestro pueblo, nunca voy a poner a nuestro pueblo en zozobra; otra opción más votos que nosotros y así es la democracia, yo no voy a estar con medias tintas. Para mí lo que el pueblo diga es santa palabra”.

Sin embargo, sí envió un mensaje a Chávez: “Casi la mitad del país  y consideración por ellos”.

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